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martes, 19 de octubre de 2021

Kraken, cocina internacional, informal y de calidad

Hace un tiempo os contamos nuestra experiencia en Beluga. Hoy es el turno de su hermano pequeño, ese hermano que ha viajado por todo el mundo, ha aprendido idiomas y descubierto la comida internacional; ese hermano que, sin descuidar ni mucho menos los modales, es más informal, más de caña y tapa que de mesa y mantel; ese hermano, Kraken, que vive cerca, muy cerca de su hermano mayor y que lleva por nombre el de ese calamar gigante de la mitología nórdica.


El local tiene estilo, es acogedor y muy agradable. Unas pocas mesas en la terraza con vistas a la plaza de las Flores y a calle Larios y una carta breve donde una veintena de platillos combaten para ser los elegidos. Tapas frías y fritas, platos calientes, bocados y postres. Una carta que, a nuestro juicio, tiene un éxito poco valorado: es más que apta para que una persona pueda comer sola y probar varios platos, algo que no siempre es factible.


Aquí un ejemplo de una comida a base de tapitas y bocados. Comencé con un nem de rosada. Me encanta esta combinación vietnamita-malagueña, con guacamole y un golpe de cilantro. A continuación, vieiras con gazpacho picante de pimientos amarillos. Sabroso, potente y fresco. 


Seguimos viajando por Asia y América con la costilla de cerdo yakitori y causa limeña y nos acercamos a Europa con la mini burger de solomillo, mayonesa de trufa y queso de cabra.


Una apuesta contemporánea, donde la cocina internacional se fusiona con la local, elaboradas con gusto y presentadas con elegancia. Un rincón más que agradable para tomarse un respiro del bullicio del centro disfrutando de buena comida.

lunes, 24 de junio de 2019

Beluga: tradición mediterránea y excelente servicio en el centro

No es nada fácil encontrar el (necesario) equilibrio entre elegancia, profesionalidad, formalidad y cercanía en el trato al comensal en un restaurante, pues Beluga lo consigue y con creces. Si a eso le sumamos una cuidada decoración (os recomendamos el recogido salón de la derecha, bajo una lámpara de diseño de inspiración otomana) y una excelente cocina --comandada por Diego René--, el resultado es un gran referente en el centro de Málaga.

[Terraza]
[Detalle del comedor]

Una gran variedad de entrantes, ensaladas, arroces y pastas, pescados, carnes y delicatessen conforman una carta clásica donde la cocina mediterránea tradicional se enriquece con las elaboraciones propias de las técnicas contemporáneas sin estridencias y donde lo que prima, y se defiende, es un producto de alta calidad y una forma de cocinar honesta.

[Carta]

Entrantes
En nuestra cena para tres, compartimos cuatro entrantes: calamar en tempura, alioli de kimchee y gel de limón (versión asiático-contemporánea de los calamares a la romana de toda la vida), croquetas de calamar en su tinta, alioli de ajo negro y ralladura de limón, vieiras gratinadas con alioli miel, crema de boletus y crujiente de maíz y queso de Salamanca afinado en casa, todas medias raciones para poder probar más platos. Nos quedamos con las ganas del tartar de presa ibérica, mango y helado de mostaza de Dijon (pero le habíamos echado el ojo a la presa como principal).

[Calamar en tempura, alioli de kimchee y gel de limón]
[Croquetas de calamar en su tinta, alioli de ajo negro y ralladura de limón]
[Vieiras gratinadas con alioli miel, crema de boletus y crujiente de maíz]
[Queso de Salamanca afinado en casa]

Principales
También al centro optamos por un plato de la sección de pescados --pata de pulpo con patata marinera y alioli cortado, gran plato con espíritu de guiso tradicional-- y otro de las carnes --presa ibérica de bellota con parmentier de patata y su jugo--, ambos excelentes.

[Pata de pulpo con patata marinera y alioli cortado]
[Presa ibérica de bellota con parmentier de patata y su jugo]

Postres
Tampoco nos resultó fácil cómo terminar la cena ya que la carta de postres es verdaderamente interesante y todos llaman la atención. Al final elegimos pionono de coco y mango y tocino de cielo con espuma de limón. En ambos casos, los toques frutales combinaban a la perfección y ejecutaban un contraste sorprendente con el dulce principal del pionono y del tocino de cielo. Grandes aciertos.

[Pionono de coco y mango]
[Tocino de cielo con espuma de limón]

Es de elogiar la propuesta gastronómica que dirige Diego René que, tras pasar por cocinas tan emblemáticas como la de Martín Berasategui o la de Monastrell (María José San Román), ha ido forjando un identidad propia cuya evolución hemos ido viendo en Pez Tomillo --en Pedregalejo-- o en Boca Llena --en Teatinos--, hasta conseguir hacer de este espacio un referente en el centro de la capital malagueña.