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lunes, 3 de julio de 2017

Málaga: Una semana gastronómica para ponernos al día

Mi amiga y bloguera Eman --exacto, nuestra querida foodie australiana-- ha estado de visita en Málaga unos días para disfrutar de la Málaga gastronómica y, de paso, para que pasáramos horas hablando de comida, intercambiando experiencias gastronómicas, compartiendo un vino y un queso mientras veíamos la final de Masterchef y haciendo algún que otro (gastro)plan de futuro...

Su visita, además de para ejercer de "cicerone gastronómico", me ha servido para ponerme al día con algunos de mis locales preferidos y descubrir algunos platos que no había probado aún, repetir los clásicos imprescindibles, disfrutar de las novedades en sus cartas y vibrar con la realidad culinaria malagueña. Lógicamente no están todos los que son pero sí que son todos los que están.

Compartimos, de una forma principalmente visual, nuestra particular "Málaga Gastroweek" con el afán de ser de utilidad para quienes nos visiten este verano.

Día 1 Malallama Soul Food
Para comenzar, quería que Eman probara lo más nuevo en la escena gastronómica malagueña así que opté por que conociera Malallama y las cosas de Cristo, donde disfrutamos de cuatro nuevos platos que tenían fuera de carta como anticipo del inminente cambio en su menú: gyozas de cangrejo con aire de manzana que se presentan a modo de ensalada con maracuyá y sweet chili, muy adecuada para la época estival; lasaña de perdiz escabechada con mac and cheese Payoyo, huancaína y te negro ahumado, absolutamente brutal: seguramente, uno de los platos del año en Málaga; chili crab de concha blanda; y taco de boquerones al cuadrado, con dos elaboraciones con el pescado malagueño por excelencia: ají de boquerones con lima y tartar de boquerones en vinagre.

[Gyozas de cangrejo]
[Lasaña de perdiz escabechada]
[Chili crab]
[Taco de boquerones al cuadrado]

Día 2 Misuto
Aprovechando que estábamos en la zona de Pedregalejo, rendimos visita a Misuto y su propuesta asiático-mediterránea. Aproveché para hablarle de Óleo y de Soca, de Alejandro Salido y de Rui Junior, de sus semejanzas y sus diferencias. Además de la ensaladilla rusa --con edamame y atún confitado--, dimos cuenta del espectacular tartar de salmón picante y aguacate con crujiente de tempura y de algunas piezas de sushi entre las que, por supuesto, no faltó el nigiri aburi de vieira trufada.

[Ensaladilla rusa]
[Tartar de salmón picante y aguacate]
[Maki Misuto]
[Nigiri aburi de vieira trufada]

Día 3 Taberna Uvedoble
Para el tercer día opté por uno de los grandes referentes de los últimos años en nuestra ciudad, la taberna Uve Doble de Willie Orellana que recientemente también ha incluido algunas novedades en carta --seis, para ser exactos, entre los que probamos unos espectaculares canelones de chivo malagueño--, manteniendo sus grandes platos: el morrillo de pez espada en manteca colorá, la ensaladilla rusa, los fideos negros tostados con calamaritos de Málaga, la tortilla de patatas trufada al momento, el flamenquín de presa ibérica, el cordero lechal deshuesado con cous cous, las albóndigas de rabo de toro guisadas con patatas paja...

[Morrillo de pez espada en manteca colorá]
[Fideos negros tostados con calamaritos]
[Cordero deshuesado con cous cous]
[Albóndigas de rabo de toro guisadas con patatas paja]
[Canelones de chivo malagueño]

Día 4 Palodú Gastrobar
En esta ruta por la excelencia malagueña contemporánea no podía faltar Palodú --al que ya sabéis que le tengo especial cariño-- y cuya carta está llena de bocados espectaculares, salidos de las mentes y las manos de Cristina Cánovas y Diego Aguilar. Quise que Eman probara algunos de mis favoritos, entre los que no podían faltar las patatas bravas, el mollete de papada ibérica o el pulpo a baja temperatura con crema de patata y trufa.

[Pan cristal con salmón, queso crema y trufa]
[Patatas bravas]
[Albóndigas de cordero a la moruna]
[Taco de ceviche]
[Molletes de papada ibérica]
[Pulpo a baja temperatura con crema de patata trufada]

Día 5 Restaurante Alexso
No podía irse Eman de Málaga sin divertirse en Alexso donde, como siempre, el chef José Antonio Moyano y su equipo nos trató con un cariño verdaderamente únicos. Una combinación de los clásicos que durante este primer año de vida han afianzado esta cocina de sensaciones --por supuesto, entre ellos el carpaccio de gambas malagueñas con ajoblanco y helado de mango, el cochinillo crujiente con chutney de manzana y los fideos tostados con langostinos y ali oli de pimientos asados-- con las nuevas elaboraciones que aparecen en la carta actual: aperitivo de anguila ahumada con queso; risotto de boletus y aroma de trufa blanca; atún rojo con hummus de curry, piperrada de verduras, toques de aloe vera y wasabi; vieiras a la parrilla con crema de morcilla, toques de fruta y láminas de queso.

[Anguila con queso]
[Carpaccio de gambas, aloblanco y sorbete de mango]
[Fideos tostados con langostinos y ali oli de pimientos asados]
[Risotto de boletus y aroma de trufa blanca]
[Vieiras a la parrilla con cream de queso, toques de frutas y láminas de queso]
[Atún, hummus de curry, piperrada de verduritas,
toques de aloe vera y wasabi]
[Cochinillo crujiente con chutney de manzana]
[De postre: plato de los montes]

Día 6 La Cosmopolita
Y si de imprescindibles hablamos, solo podía ser La Cosmopolita el lugar para la última cena. La ensaladilla rusa de Dani Carnero --seguramente la mejor de Málaga-- fue el primer pase de una trilogía sublime, completada por el tuétano-gamba y la tortilla encebollada con txangurro. Clase y elegancia para cerrar una semana llena de sabor.

[Ensaladilla rusa]
[Tuétano-gamba]
[Tortilla encebollada con txangurro]

Bonus Astur, Casa Mira, KGB y La Deriva
A todo lo que has visto, hay que sumarle algunos complementos que Eman disfrutó sin mi compañía (pero no sin mi asesoramiento) mientras yo estaba trabajando. Me habría encantado acompañarla pero cuando no se puede, no se puede y, además, es imposible. Le agradezco que comparta sus fotos para todos los lectores de Gastroasuntos.

El Mesón Astur, en la estrecha y céntrica calle Capitán, te permite viajar a Asturias sin salir de Málaga. El pastel de cabracho, cualquier plato con cabrales --las croquetas, las patatas o los escalopines--, la fabada o el chorizo a la sidra, esenciales.

[Escalopines al cabrales]
[Chorizo a la sidra]

Pocas cosas hay más gratificantes que hacer una pausa en una tarde de terral, meterse en Casa Mira y pedir una horchata, una granizada de limón, un batido de turrón o una leche fría.

[Casa Mira]

Tras albergar LaMoraga y Manzanilla, de Dani García, y KGB de Kisko García, mantiene el último nombre y algunos que otros platos heredados de este recorrido histórico: tataki de tiburón, nem de pringá, hamburguesa de rabo de toro y caballa malagueña.

[Tataki de tiburón]
[Burgerbull]
[Caballa malagueña]
[Nem de pringá]
Y antes de volver a Sevilla, una última parada en La Deriva, de Carlos Caballero, para ponerle el broche final a base de tempura de gambas con habaneros y huevos con carpaccio de ternera y crema de patata.


Dejadme un último apunte: la inmersión en la gastronomía malagueña no dejó de lado algunas cervezas artesanas malaguñas --como la Savis, que disfrutamos en Palodú-- o algunos vinos de Ronda --el Chinchilla Seis+Seis en Alexso o La encina del inglés, en Uve Doble y en La Deriva--.

¡Gracias por tu visita, Eman! Vuelve pronto, que nos queda mucho por compartir. Y, claro, muy pronto estaré en Sevilla, para repetir la experiencia en "tu casa".

martes, 19 de enero de 2016

La Deriva, calidad en el Soho

Rodeado casi equidistantemente de las obras de Roa, D*Face, Obey y Dal East, entre otros, La Deriva es el lugar de referencia del incipiente Soho Málaga, y uno de los espacios más interesantes de un panorama gastronómico malagueño que no para de crecer en calidad.


El local tiene una decoración muy acogedora, con dos salones, donde las mesas desnudas conviven con sofás y sillones vintage, paredes de ladrillo visto (que tal vez esperan la intervención de algunos de los artistas urbanos que han hecho suyo este distrito del centro) y un original techo de estalactitas de madera que hipnotiza, de algún modo, y da calidez al restaurante.

Desde hace unos meses Carlos Caballero, tras su paso por La Rebaná, por José Carlos García y por el concurso de televisión Top Chef, se ha puesto al frente de las cocinas.


Nos gustó la carta, equilibrada en la variedad y cantidad de las propuestas. Para nuestra cena optamos principalmente por productos del mar y disfrutamos de platos bien elaborados, bien presentados y ricos en una inmejorable compañía, que es de lo que se trata, ¿no?

Comenzamos con una ensalada de tomates, ventresca de atún y rúcula. Nos encantó el detalle de dejar la opción del aliño del vinagre al comensal, con una pequeña pipeta para echarlo (con precisión de científico) al gusto.

[Tomate, ventresca de atún y rúcula]

Continuamos con un ceviche (o cebiche) de pulpo. Exquisito, tanto el punto del pulpo como el aliño... aunque yo le habría metido más potencia al cilantro. Simple cuestión de gustos.

[Ceviche de pulpo]

Continuamos con unas vieiras con salsa de cebolla. La textura de la vieira excelente, la salsa de cebolla cremosa. Muy agradable. Y seguimos con huevos rotos con trufa. Igual que en el caso del ceviche, eché en falta más sabor a trufa, que no se notaba mucho.

[Vieiras con salsa de cebolla]
[Huevos rotos con trufa]

Rematamos con un espectacular atún rojo con crema de coliflor, naranja y vinagreta. El punto del atún, la suavidad de la crema, el aporte de la naranja en pequeños trozos hacen que sea un plato redondo. Iba acompañado de unas algas rehogadas muy sabrosas también.

[Atún rojo con crema de coliflor, naranja y vinagreta]

Acompañamos la comida con un vino de la tierra, un tinto de Ronda, el Chinchilla Doble Doce y, como éramos cuatro personas, optamos por probar los cuatro postres de la carta: el primero --Muchos chocolates-- era una fiesta de chocolate en cinco texturas (brownie, virutas, tierra, helado y crema de chocolate negro, blanco y con leche; la piña colada proponía un cóctel deconstruido a base de gelatina y cremas; un strudel de manzana bastante más fino y menos pesado que el tradicional centroeuropeo; y helado de cereza con corazón de chocolate, que recordaba a un tiempo a los panets de Rocambolesc, el Mon Chéri de Ferrero y el chupa-chups Kojak o los caramelos Pikotas.

[Muchos chocolates]
[Piña colada]
[Strudel de manzana]
[Helado de cereza con corazón de chocolate]

Además, tuve ocasión de encontrarme con un buen amigo que había venido de Cádiz y había hecho esta excelente elección para cenar. Una noche redonda.