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jueves, 7 de enero de 2021

Cávala, el nuevo referente marino de la capital

No todo ha sido terrible en este año 2020 que hace unos días se ha marchado aunque hay que reconocer que será un año que quedará marcado para siempre como trágico. Entre las (escasas) buenas noticias que nos ha dejado el último año de la segunda década del siglo XXI ha sido la apertura del restaurante Cávala. El nuevo proyecto de Antonio Jesús García (La Deriva) está llamado a ser uno de los grandes referentes del panorama gastronómico malagueño y para ello, ha hecho una apuesta fuerte: Juan José Carmona ha dejado restaurante marbellí El Lago (1 estrella Michelin) para ponerse al frente de Cávala y, junto a él, un equipo de altísimo nivel, con Juan Carlos Ochando (ex del biestrellado Bardal, en Ronda) y Zahira Ortega (ex del emblemático El Envero, en Córdoba) en la cocina y Carlos Buxo en la sumillería, además de un ejemplar equipo en la sala.

La filosofía: alta cocina marinera más brasas y parrilla japonesa; producto de primerísima calidad; elaboraciones ejecutadas con maestría; platos donde no hay ningún tipo de parafernalia; protagonismo del sabor y las texturas; presentaciones muy cuidadas; un ritmo más que adecuado dirigido por un personal de sala que eleva el servicio a otro nivel. Con estos mimbres, qué cesto puede salir. 

El espacio
Si a lo anteriormente mencionado se le suma un espacio precioso, el resultado es una experiencia única. Nada más entrar nos encontramos la cocina abierta al fondo y, en primer plano, una espectacular cava que rodea unas escaleras de caracol de cristal por las que se accede a la planta baja que será, si no me equivoco, sede de Presagio, el cuarto espacio del grupo, un restaurante gastronómico que se sumará a La Deriva, Cobalto 15 y el propio Cávala.

Abriendo boca
La carta, como es lógico, es cambiante y se debe al mercado, a la lonja. Tenemos dos opciones: un menú degustación de diez pases (incluido el postre) o ir a la carta en la que, como hemos comentado, encontramos lo mejor del mar: cañaíllas, quisquillas, almejas, carabineros, mero, lubina, pargo, atún rojo, ostra, cigala, rodaballo, caviar...

En nuestra comida del 5 de enero comenzamos con un vermú y nos ofrecieron dos tipos de pan (recién horneados ambos) de nueces y pasas o de trigo masa madre para acompañar un poco de aceite de oliva rondeño de La Roja y el aperitivo de la casa: carbonara de pescado con patata, guisante y cebolla frita.

Menú
Nuestra comida dio comienzo con una delicada combinación: cigala / castaña / castañeta. En estos tiempos que vivimos, para evitar los riesgos propios a la hora de compartir platos, nos los sirvieron individualmente, algo muy de agradecer y valorar. Continuamos con un sensacional canelón con boloñesa de atún rojo.  


Tras el canelón le llegó el turno a un sabrosísimo arroz negro con choco y láminas de queso de cabra al calamar encebollado, cuyas dos texturas --brasa y frito-- le aportaban un extra al magistral sabor. Y terminamos con el mero / setas / salmis. El salmis es una elaboración propia de carnes de caza, una especia de estofado o ragú. En este caso, en lugar de las carcasas de las piezas de caza, se elabora con  cabeza y espinas para acompañar al mero. Las setas cumplen esta labor de conexión entre mar y montaña. 


La bodega es otro de los puntos destacados de Cávala --¿vendrá el nombre de la propia cava?--. Encontramos vinos españoles, franceses, italianos, alemanes, austríacos, chilenos, argentinos, estadounidenses, australianos... Nosotros optamos por un Trimbach 2017, un blanco de uva riesling de la zona de Alsacia (Francia).


Dulce despedida
Se dice que las despedidas son amargas, salvo que vengan de la mano de los postres de Glen Parker. Nos deleitamos con el tiramisú a la naranja y como el brioche / agua de azahar / naranja, excelentes y delicados, muy en consonancia con todo el menú. Para el café, unas mini magdalenas de limón. Detalle final. 

Cávala es una propuesta muy coherente donde todo tiene un sentido. Estéticamente, no sé si ha sido coincidencia, al preparar este artículo me he dado cuenta que la paleta cromática de prácticamente todos los platos (si exceptuamos el arroz negro) se mueve en los marrones, cremas y naranjas, muy propios de la época. Todo suma: producto, servicio, espacio y bodega. La sensación no es de un restaurante que "está empezando a andar" sino de un referente absolutamente consolidado. No hemos podido empezar 2021 de mejor manera. Larga vida.

martes, 28 de mayo de 2019

El Lago: la tradición y la vanguardia en un enclave único

El restaurante El Lago --ubicado en la urbanización Elviria Hill de Marbella-- se ha convertido en todo un referente de la gastronomía andaluza. Situado en un enclave único entre campos de golf, El Lago se presenta como una oportunidad idónea para degustar de la mano de los mejores profesionales el producto nacional y local. ¿Empezamos?

Aperitivos
En primer lugar, os sugerimos que lleguéis con un poco de antelación para poder disfrutar en su terraza de un rico aperitivo y de las magníficas vistas al lago que da nombre al restaurante. Os aseguro que el tentempié no os dejará indiferentes, ya que desde El Lago proponen una combinación de distintas texturas vegetales acompañadas armoniosamente por diferentes salsas que potencian su sabor.

[Aperitivos]

Menú clásico
A continuación, abandonamos el exterior para seguir contemplando las magníficas vistas desde el
moderno salón del restaurante en el que degustaremos su menú.

El pistoletazo de salida del Menú Clásico de El Lago lo marca precisamente todo un clásico de sus
fogones: milhojas de pollo en escabeche con foie y manzana caramelizada. Sin duda un plato
delicado que destaca por la sofisticación de sus texturas y la deliciosa combinación de sabores.

[Milhojas de pollo en escabeche con foie y manzana caramelizada]

En segundo lugar, nos sirvieron un exquisito steak tartar de ternera retinta curada con crema de
huevo frito y queso de oveja. Este plato sorprende no solo por su cuidada presentación, sino
también por su suavidad, puesto que todos los ingredientes han sido integrados para que encajen
a la perfección con el producto principal: la ternera retinta.

[Steak tartar de ternera retinta curada
con crema de huevo frito y queso de oveja]

El tercer plato que compone el menú es un pulpo a la parrilla con crema de patata asada y trufa.
La suave crema aporta el equilibrio perfecto a un pulpo tierno y suculento.

[Pulpo a la parrilla con crema de patata asada y trufa]

El colofón previo al postre consiste en una paletilla de chivo lechal malagueño, tabulé vegetal y
yogur de soja y naranja. Un plato perfecto en el que la carne de primera calidad se sirve en su
punto óptimo.

[Paletilla de chivo lechal malagueño, tabulé vegetal
y yogur de soja y naranja]

Como broche final, El Lago propone un postre cuyo sugerente nombre --Valle del Gudalhorce-- ya
nos advierte de que el denominador común serán los cítricos. En efecto, la mezcla de elementos
en una original composición esconde el toque fresco de las naranjas, limas, limones y demás
cítricos del valle del Guadalhorce. Ideal para cualquier digestión pesada.

[Valle del Guadalhorce]
[Petit fours]

.... La autora de este post, Inés Gordo, es colaboradora habitual de Gastroasuntos y viajera impenitente, cuyas experiencias recoge en su blog La patria en mis talones y en su cuenta de Instagram.