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domingo, 13 de diciembre de 2020

18 manías gastronómicas. ¿Cuál es la tuya? (3/3)

Con esta entrada terminamos la serie sobre manías y costumbres relacionadas con el hecho gastronómico. En entradas anteriores hemos hablado de abrir el micro antes de que suene, de no comer mandarinas porque no nos gusta el olor que se queda en los dedos, de aplastar los mantecados y de pellizcar la barra de pan cuando la compramos recién hecha. ¿Creéis que ya no hay más manías? Echadle un ojo a las siguientes.


Tengo una amiga a la que le pasa esto. ¡Ay, Patricia, Patricia! Y no es la única, me consta. Es normal tener un restaurante preferido y alguna debilidad en su carta. Es ley de vida. Pero no podemos limitarnos a ella. Me divierto mucho cuando hacemos planes para quedar y ella siempre propone el mismo sitio. ¿Tú eres de esos o te gusta descubrir nuevos lugares?


Esta manía me la apunto. Esté en casa, en un hotel, en un apartamento alquilado o donde sea... un vaso o una botella de agua no puede faltarme junto a la cama. Pocas veces bebo pero si se me olvida, me despierta la sed. ¡Maldito subconsciente!


Pues antes creía que era algo que me pasaba solo a mí... comenzaba comiendo de una en una las palomitas calentitas en mi bol y poco a poco me las comía de dos en dos o de tres en tres hasta acabar necesitando un gato para abrirla boca... pero resulta que no, lo he visto en alguna peli o en alguna serie y, no os voy a engañar, me he quitado un peso de encima ;)


El gran David de Jorge ha popularizado el término guarrindongada y, al hacerlo, le ha dado un toque de humor a ese hábito que todos tenemos y que sufrimos en silencio como las hemorroides. Tengo una amiga --se dice el pecado pero no el pecador-- a la que le apasiona el yogur de fresa con salchichón de Málaga. No seré yo quien lo demonice aunque, probablemente, tampoco seré quien lo pruebe.


Quien dice hamburguesa, dice sándwich o lo que sea, como ya contamos hace tiempo recordando lo que hacíamos mi amigo Ricky y yo en la cafetería de la facultad de Filosofía y Letras. Esta es una tendencia que reconozco que tengo: cualquier tipo de bocata me lo suelo comer primero por los bordes para dejar el contundente centro para el final. Que levanten la mano quienes hagan lo mismo.

Casi a punto de terminar esta serie, escuché en La vida moderna que cuando Broncano, Quequé e Ignatius iban a comer, este último tenía por costumbre "saltarse la norma" de pedir un primero, un segundo y un postre y solía pedir dos segundos. Me pareció un brillante broche para esta serie, ya que es algo muy recurrente: dos primeros o dos segundos, que nos convencen más que la oferta del local... y preferimos un menú más equilibrado del tipo fabada más callos :D

miércoles, 9 de diciembre de 2020

18 manías gastronómicas. ¿Cuál es la tuya? (2/3)

En esta segunda entrada de la serie sobre manías gastronómicas os presentamos seis hábitos más con los que esperamos que os sintáis identificados o, al menos, se os dibuje una sonrisa pensando en alguien. 


Con frecuencia, muchísima frecuencia, no esperamos a que suene la campana que indica de que el tiempo que hemos marcado para calentar la leche o la comida sino que cuando la inspiración divina nos dice que ya está, bien abrimos la puerta bien giramos la rueda hasta que forzamos el aviso acústico.  ¿Tú también lo haces?


A mí también me fastidia que me huelan las manos a mandarina durante horas pero, ¿acaso no es eso mejor a que te huelan a lejía después de limpiar el baño? Pero si piensan que lo del olor a mandarina es una locura, ¡cuánto peor es el que no como espetos de sardinas con la misma excusa del olor en los dedos! ¿Hay algunos olores que os "impiden" comer algunos alimentos, aunque os gusten?


Este es un gran clásico en la mesa de una boda, ¿o no? Nos sentamos y observamos las copas y los cubiertos, leemos la tarjeta con el menú y empezamos a imaginarnos qué será cada plato... y el platito con el pan: uno a la izquierda y otro a la derecha. Miradas de reojo a uno y otro lado, esperando que alguien dé el primer paso, coja un pan y, entonces, sea lo protocolario o no --el nuestro es el de la izquierda, por cierto--, ya sabemos cuál será el nuestro. 


Además de ir a hacer la compra con lista o sin lista, de mirar la fecha de caducidad o de leer los ingredientes de los productos, hay otro factor que tengo en cuenta a la hora de comprar: no coger los de la primera fila. Me ocurre también en las librerías: cuando encuentro el libro que quiero, nunca cojo el primero de la pila. Nadie los ha abierto ni los ha tocado, la banda no está arrugada ni hay páginas con las esquinas dobladas. Con los productos del supermercado no ocurre nada de eso. Es una manía, sí, aunque dicho sea de paso: en las primeras filas están los que tiene fecha de caducidad más próxima, claro.


Ha llegado la época del año en que las casas se llenan de dulces: turrones, peladillas, mazapanes, hojaldrinas, bolitas de coco y, claro, mantecados y polvorones. Sobre estos últimos hay quienes tienen el hábito de aplastarlos como una croqueta, cerrar el puño repetidas veces para que, al abrirlo, esté más compacto y el ajonjolí esté bien pegado a la masa. En el otro extremo nos encontramos los que desenvuelven el mantecado y lo trocean sin importarle que se desmorone porque, al final, las migas y el ajonjolí restante se lo comerán utilizando el envoltorio a modo de tubito. ¿De quién eres tú?   

¡No lo tires que ahí está el alimento! Lo de tirar el suero del yogur me recuerda siempre a las prisas en beberse el zumo de naranja para que "no se vayan las vitaminas". Supongo que hay dos tipos de persona: los que tiran el suero del yogur o los que lo mueven integrándolo todo. Sea lo que sea, es una decisión que toda persona ha de tomar en su vida, como con los mantecados.

sábado, 5 de diciembre de 2020

18 manías gastronómicas. ¿Cuál es la tuya? (1/3)

El hecho gastronómico está cuajado de hábitos aprendido de pequeños, de convenciones sociales, de protocolos y etiquetas, de costumbres culturales... pero también de impulsos y sensaciones, de esas cosas que "no se deben hacer" pero que, en la intimidad de la casa, seguimos haciendo porque nos apetece y porque las disfrutamos. ¿En qué momento esas costumbres se pueden llamar manías? Supongo que cada uno tiene el umbral en un lugar... Hemos recogido dieciocho manías-costumbres-hábitos. ¿Os veis identificados en alguna(s) de ella(s)? 


Eso no lo hagas cuando comas fuera, me decían, pero... es que es tan cómodo comer así. Cortamos el filete y luego todo es pinchar y comer. ¿Lo habéis hecho o lo seguís haciendo ahora? ¿Alguno, incluso, se hace mini-bocadillos con esos trocitos? Yo recuerdo que me hacía mini-bocatas con patatas fritas o con el pollo...


Lo confieso... y lo hago (casi) sin ningún pudor. Reconozco que cuando en casa hay puchero o salmorejo, me lo como de segundo. ¡Me gustan tanto esos dos platos! De pequeño, me dejaba las patatas fritas para el final. Mis amigos recuerdan cuando, en el restaurante Óleo, en lugar de postre opté por terminar la cena con una pieza de nigiri aburi de solomillo de buey trufado. 


Café con leche y mollete con aceite de oliva y tomate. Cuando no hay mollete, pifuto. Si no hay tomate, solo aceite o mantequilla. Pero, siempre, siempre, reservo el último buche de café como broche de oro de la primera comida del día.


Es una tentación a la que es muy difícil resistirse: comprar una barra de pan recién hecha y conseguir hacer el trayecto de la panadería a la casa con esa pieza calentita sin pellizcar la punta y llevársela a la boca. Recuerdo con enorme cariño como Conchi, amiga de la familia y como una segunda madre para mí, cuando yo era pequeño y volvía del trabajo y mi madre y ella iban a la parada del autobús a recogernos y venían con la compra, me apartaba y, con un guiño, me decía: ¿Quieres "la tetilla"? Yo asentía (hambriento, como siempre) y ella me daba ese pellizquito de pan mientras mi madre le decía que no me diera nada... que íbamos a comer ya.


En un restaurante hay muchos lugares comunes. Hay quien no soporta tener que pedir la bebida primero y luego la comida porque cuando llega esta última ya no queda nada de la primera. Hay quien tiene la costumbre de, cuando el camarero pregunta la bebida, espera a ser el último para estar en sintonía con los demás, plegando su gusto a la situación social. Y hay otro perfil: el organizador. El que coordina las bebidas: ¿vamos a vino?, ¿empezamos por cerveza y luego pasamos al vino?, ¿pedimos una botella en vez de copas?, ¿vamos a blanco o a tinto?


Si no hay una persona a la que no le gusta el sushi en un grupo de amigos es que algo falla en esa amistad. Cierto es que cada vez es menos común la concepción del sushi como "pescado crudo" y que se ha popularizado este icono de la gastronomía japonesa pero no es menos verdad que se sigue escuchando eso de "vamos a aprovechar que Fulanito no viene para ir a comer sushi", ¿o no? La solución es ponerse con el pico y la pala hasta convencer a esa persona de que lo pruebe. Cuando lo haga, lo habremos ganado para la causa. 

sábado, 4 de abril de 2020

Palabralogía gastro (y 2)

Hace unos días publicábamos la primera selección de fragmentos de la obra de divulgación sobre etimología del profesor Virgilio Ortega.
Thymus vulgaris (el thymum clásico dio tummum en latín vulgar y tomillo en castellano, con vulgaris indicando que es vulgar, 'común'), Melissa officinalis (la melissa es nuestra melisa y offcinalis indica que era una hierba que se guardaba en la officina [oficina] de los monasterios para preparar medicamentos y condimentos culinarios, que pudieran usarse en la culina o cocina). --Le gusta, ¿eh? --No me cansaría de leer: Daucus carota, la zanahoria (tan rica en carotenos), Triticum aestivum, el trigo (del latín triticum nos llega nuestra palabra trigo y aestivum indica que se cosecha en el estío, en el 'verano'), Alium sativum (con el latín alium se forma nuestro ajo, y sativum quiere decir que no es silvestre sino 'sembrado', 'cultivado'). --Sí, todas esas plantas son cultivadas. Lo cual demuestra la importancia de la agricultura para la alimentación humana desde hace miles de años.  
--Ustedes han hecho una labor muy importante: han traído de América muchas plantas, algunas básicas en alimentación. Aquí tiene otra especia del género Solanum, como la patata: la Solanum lycopersicum, el tomate, que ya he introducido en mi Species plantarum. Los españoles no sólo han importado a Europa la planta, sino también su nombre, pues hoy se llama tomate en alemán y francés, tomato en inglés... y tomat en sueco. (Nosotros, los españoles, lo tomamos de náuatl tómatl desde poco después del descubrimiento de América.) --Y también --¡me atrevo yo a explicarle a él!-- el girasol, Helianthus annuus, cuyo nombre acaba de incluir en su obra: annuus porque es una planta anual, que germina, florece y muere cada año, como el trigo; y Helianthus procede del griego Helios, el 'sol', y athos, 'flor', ¡la flor del sol', como en inglés sun-flower. 
El plátano es un árbol (no una hierba) que 'da sombra' y decora muchísimas calles de nuestras ciudades. Se llama 'plátano' porque tiene las hojas 'anchas', que es lo que en griego significa plat'ys, de donde procede nuestra palabra plátano, pero también esos peces anchos que son las platijas [...] En cambio, el banano es una planta herbácea (o sea, una hierba gigante, no un árbol) que produce las ricas bananas, cuyo nombre debieron de escuchar los marineros españoles y portugueses que bordeaban las costas africanas del Congo y que incorporaron a nuestra lengua.

domingo, 22 de marzo de 2020

Palabralogía gastro (1)

Virgilio Ortega, licenciado en Filosofía y Letras y director editorial de casas tan prestigiosas como Salvat, Plaza y Janés y Planeta DeAgostini, es autor de Palabralogía: la vida secreta de las palabras, una obra de divulgación en el que encontramos un ameno recorrido por la etimología de las palabras pero, a diferencia de otros trabajos de este tipo --que suelen ser diccionarios--, el autor los presenta histórica y temáticamente. Hemos rescatado para esta entrada algunos fragmentos que consideramos que pueden ser interesantes para los amantes de la gastronomía, por curiosos y sorprendentes.
En la antigua Grecia, pyramis era un tipo de pastel de harina de trigo (esta harina era pyrós, en griego) que tenía forma piramidal, por lo que los griegos, cuando vieron aquellos gigantescos pastees, no tuvieron otra ocurrencia que, por su analogía formal, llamarlos 'pirámides'.
Sueltan en la arena animales locales tan "pacíficos" como los jabalíes o los osos o bien animales exóticos como leones, panteras y tigres, y salen de cacería tras ellos con cazadores (venatores) que intentan matarlos a caballo o bien a pie con perros y armados con lanzas. Claro que también puede suceder lo contrario: lo del cazador cazado. El cazador sería su merienda (merenda es la comida extra 'que se ha merecido', por lo que se puede hacer entre horas).
 
Son los espectáculos de animales versus hombres. Digámoslo enseguida: los "juegos" en los que los animales se comen a los hombres. Antes de que se nos revuelvan las tripas, nos tomamos un tentempié, un piscolabis, latinajo que ha debido de crear un bromista barriobajero en latín macarrónico formando el futuro de un supuesto verbo piscolare para decir 'comer muy poco', 'comer una pizca', que, a su vez, vendría de pellizcar, 'coger entre el pulgar y el índice', como cuando pellizcas a un infante para hacerle cosquillas o cuando pellizcas las cuerdas de un instrumento en un pizzicato musical.
Pero ya estamos nerviosos por entrar. El espectáculo es gratis (gratis datum, 'dado de balde', graciosamente): ¡no va a pagar un civis, un ciudadano romano, con derecho de ciudadanía! No solo eso: además hay distribuciones gratuitas de comida. Por eso se habla (Juvenal) de "panem et circus"; no solo de circenses (espectáculos de circo y de gladiadores), sino también de panem (de pan), comida y diversión.
El espectáculo dura todo el día; empieza muy pronto y termina muy tarde. Hay espectáculos de cuatro tipos, en una gradación progresiva que va enalteciendo los ánimos y culmina en el arrebato final: animales contra animales, hombres contra animales, animales contra hombres y hombres contra hombres. Los dos primeros se celebran por la mañana, para ir abriendo el apetito (si petere es 'pedir', appetitus será 'lo pedido' por que se desea con avidez, 'lo que apetece'); el tercero al mediodía, como aperitivo (si aperire es 'abrir', aperitivus será 'lo que abre' el apetito).
Ayuno viene del latín jejunare, 'abstenerse de comer' y desayuno es lo contrario: terminado el ayuno nocturno, desayunaremos, comeremos. 
Sapere aude! Olvídate de los antiguos y "atrévete a saber", como decía precisamente un antiguo. Pero a saber de verdad, mirando la naturaleza, no mirando los libros. Saber viene del latín sapere, tanto en el sentido de 'tener sabor' como en el de 'conocer' algo; aunque alcanzar la verdadera sabiduría te pueda causar algún sinsabor por lo duro que resulta. 
En latín, tingere era teñir, 'empapar' una tela en líquido de color, por lo que tinctus era el tinte, la tinta, de donde nos viene desde el tintero hasta el vino tinto.
La patata fue domesticada en la zona de los Andes hace varios miles de años, pero los europeos no la descubrieron hasta el siglo XVI... y hoy es el cuarto producto alimenticio mundial, solo superado por el arroz, el trigo y el maíz. Esa palabra es el resultado de una confusión: en quechua se llama papa, y así se llamó también en español durante mucho tiempo... hasta que algún ignorante la confundió con la batata, que era como en el taíno de Haití se llamaba a otra planta de una familia totalmente distinta; y así la 'papa', por influencia de la 'batata' empezó a llamarse 'patata', error que "exportamos" al inglés potato o al italiano patata.
En cuanto al chocolate, era la bebida preferida de los aztecas... pero su etimología no está nada clara para los lingüistas. Simplificando las muchas teorías propuestas, podría ser que viniera del náhuatl xocoatl, 'bebida agria' (de xocot, 'agrio', y atl, 'bebida', 'agua'); en cambio, Corominas defiende que procede de pochótl, 'bebida de ceiba' y kakáwatl, 'bebida de cacao', pues se haría mezclando en partes iguales ambas bebidas, y luego los españoles simplificarían esa palabra resultante, pochó-kakáwaatl, en algo mucho más sencillos: chocohuatl.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Diccionario gastronómico-literario de la cocina tradicional española

Hace un par de semanas llegó a mis manos --gracias a mi compañera Raquel-- esta pequeña joya en forma de breve librito, editado como suplemento editorial del número 4 de la revista Archiletras para Paradores: Diccionario gastronómico-literario de la cocina tradicional española. La obra, a cargo de Ana Lorente --periodista especializada en gastronomía y fundadora de la escuela de cocina A punto-- y María Castejón --licenciada en Filología Hispánica, poeta y guionista de cómics-- es un recorrido gastronómico, lingüístico y literario por los platos más importantes de la gastronomía española.


En las entradas del diccionario se incluye una  introducción a modo de reseña histórica del término --que puede ir desde los orígenes del plato, la etimología de la palabra o alguna curiosidad asociada al mismo--, una cita literaria en la que se menciona dicho plato y, por supuesto, la receta.

 

Recogemos, en esta entrada, algunos de los términos referenciados en esta obrita con los aspectos que más nos han llamado la atención de los mismos.

Ajoarriero
Según parece, los arrieros --las personas que transportaban mercancías con carros tirados por animales-- usaban esta pasta para conservar los alimentos durante sus viajes y, poco a poco, se fue adoptando en las ventas y posadas. Solía utilizarse la frase "¿Quieres ajo, arriero?" que fue derivando y asociándose a esta elaboración que acompaña a muchos platos, como el bacalao

Albóndiga
La palabra viene del árabe hispánico habibi y este, a su vez, del árabe clásico bunduqah, que curiosamente significa "avellana" y se refiere a la forma de estas bolas de carne picada.

Arroz con leche
Este es un plato muy viajero: tiene sus orígenes en Asia Menor, llegó a Europa y África por donde se difundió. La versión española es un derivado del manjar o menjar blanc medieval que se elaboraba con leche y almendras. La llegada del arroz lo popularizó al abaratarlo.


Chipirones en su tinta
Todo parece indicar que el plato tiene sus orígenes en el País Vasco pero, lo que más nos sorprendió fue saber que existe una creencia según la cual este plato no surgió como elaboración gastronómica ya que la tinta del calamar es tóxica (hoy sabemos que al calentarla deja de serlo) sino como ritual de brujería.

Crema catalana
¡Ojo que la crema catalana --crema quemada o crema tostada-- ya existía en la República romana!

Croqueta
Es al chef francés Antonin Carême a quien debemos la creación de las croquettes à la royale que, a mediados del siglo XVIII llegó a las mesas nobles de Francia. Etimológicamente, croqueta proviene d croquer, que significa 'crujir'. Croquette es el diminutivo.

Ensaladilla rusa
Es de sobra conocida la creación de esta ensaladilla a manos del chef ruso de origen franco-belga Lucien Oliver en el siglo XIX y que la popularizó en Moscú y le dio su nombre, pero menos conocida y más curioso (y ridículo, todo sea dicho) es el intento de que, tras nuestra Guerra Civil, hubo de cambiarle el nombre por "ensaladilla nacional" o "ensaladilla imperial" para evitar toda relación con el origen ¡soviético y rojo!


Fideuá
El origen de esta receta tiene nombre y apellidos: Gabriel Rodríguez Pastor que, a bordo de su embarcación en Gandía, cambió el arroz a banda por fideos. La receta gustó mucho y se popularizó por la zona.

Fritura de pescado
Me ha encantado saber que esta técnica culinaria milenaria, en su versión mediterránea de cocer en aceite a alta temperatura, llegó a Japón de manos de los misioneros jesuitas portugueses y españoles en el siglo XVI, de ahí el nombre tempura, de la versión japonesa.

Gazpacho andaluz
Es curioso recordar que originalmente el gazpacho no llevaba tomate ni ninguna otra verdura, solo pan remojado en agua, aceite, vinagre y ajo y ya se consumía en Al-Ándalus el siglo VIII. El descubrimiento de América trajo el tomate y el pimiento que, desde el siglo XVI, enriquecieron esta receta.

Matrimonio de anchoa y boquerón
Lo interesante de esta entrada sobre este icónico pincho --una anchoa en salmuera y un boquerón en vinagre-- es la explicación de que anchoa y boquerón no son dos tipos de pescado diferentes sino el resultado de dos elaboraciones diferentes: el salazón que se le aplica al boquerón lo convierte en anchoa.

Mazapán
La primera referencia escrita de este producto se encuentra en el año 1512 y parece ser que fue inventado en el convento de San Clemente de Toledo tras la histórica batalla de Las Navas de Tolosa en una época en la que la escasez de harina imposibilitaba la elaboración de pan.


Mejillones en escabeche
Encontramos en esta entrada el origen etimológico de la palabra escabeche, según el Diccionario Etimológico de Joan Corominas, lo encontramos en el término arabopersa sikbâg, cuyo significado es 'guiso con vinagre'.

Miel sobre hojuelas
Originalmente las hojuelas (dulce tradicional manchego de Cuaresma y Semana Santa) se espolvoreaban con azúcar pero la llegada de la miel las hace aún más deliciosas, lo que da origen a esta popular expresión para indicar que algo que ya es bueno se ve realzada o mejorada.

Mollejas
La reina de la casquería, el caviar de la ternera. Leemos que en el siglo XVIII se las consideraba afrodisíacas y con mollejas se creó un famoso plato: los bocados de la reina, con el que María Leszcynska, reina de Francia, recuperó el amor de Luis XV.

Navajas
Esta maravilla marina ya se consumía en época griega y se popularizó gracias a la civilización romana, a quien debemos la incorporación de todo tipo de moluscos bivalvos para acompañar y aderezar platos marineros.


Olla podrida
Este guiso medieval tan español toma su nombre de la "olla poderida", es decir, la olla de los poderosos. Ya Calderón de la Barca se refería a este plato como la "princesa de los cocidos".

Paella
De paila o baila que, a su vez, derivan del latín patella, llegamos a paella que es, no lo olvidemos, el nombre del recipiente en el que se cocina el arroz. ¡Este tipo de sartén plana se llama paella, no paellera!

Papas aliñás
En esta entrada aprenderemos que debemos agradecer a los franceses que empezaran a utilizar la patata --llegada de América y que, desde Galicia llegó a Inglaterra y de ahí al resto de Europa-- con fines culinarios ya que solo se utilizaba para alimentar a los animales.

Pastel de cabracho
Este delicioso plato es herencia del pastel de merluza donostiarra y debemos a Juan Mari Arzak nada menos la introducción de este pescado más sabroso en lugar de la merluza, la reducción de la cantidad de pescado y la incorporación de la nata y el tomate para redondear este magnífico plato.

Patatas bravas
Madrid, años 60. Largas colas en Casa Pellico y en La Casona para comer patatas bravas, "una de las tapas más baratas [...] pero de las más importantes para que el cliente vuelva o no". ¿A quién atribuir la creación? Imposible de saber.

Pestiños
Emparentado con la shebbakiyya marroquí, un dulce que se come en Ramadán por su valor energético, sugiere un origen común asociado a celebraciones religiosas y, al mismo tiempo, podría relacionarse con otras frutas de sartén que tienen origen en la Pascua judía.

Pimiento de piquillo
Este pimiento que se produce en Navarra y está protegido por la Denominación de Origen Piquillo de Lodosa tiene origen en México y en el siglo XVI llegó a la península gracias al mismísimo Cristóbal Colón, según consta en una carta datada en septiembre de 1493.

Pincho moruno
Evidentemente, su origen está en los países del norte de África pero es muy interesante la historia de la tradición que cuenta que, por motivos religiosos, cuando los musulmanes se sentaban a la mesa no podrían usar cuchillos ya que se consideraba una ofensa al resto de comensales puesto que era un arma. La solución: trocear la carne y atravesarla en una brocheta.

Pionono
Este delicioso dulce, símbolo de Granada, se llama así porque se creó en honor del papa Pío IX, que proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción.


Piparras en vinagre
Parece que Colón era una gran amante de los pimientos porque, además de los pimientos de piquillo (como hemos visto más arriba) también llegaron de su mano las piparras. Poco a poco se han ido adaptando al clima y al suelo vasco hasta llegar a la variedad actual.

Pisto manchego
Etimológicamente, pisto parece derivar de pistare ('jugo de carne de ave') o de pistus ('machacado') y así era en la cocina española hasta el siglo XVII cuando comenzó a incorporarse el tomate y el pimiento a nuestras elaboraciones y, por tanto, modificó esta receta original.

Porra antequerana
Debe su nombre al utensilio que se usaba para machacar los ingredientes en el cuenco para hacer este plato: el mazo o porra. 

Pulpo a feira o a la gallega
El pulpo a feira se llama así porque en las ferias (feiras en gallego) de Galicia nunca falta este icono de la gastronomía española.


Rabas
¿Sabías que las rabas no son animales sino un tipo de corte alargado que se practica en el pescado, sobre todo en el calamar, para que el rebozado sea más crujiente y evitar que quede, tras la fritura, chicloso?

Rabo de toro
Este plato ya se cocinaba en época romana (De re coquinaria, Marcus Gavius Apicius) aunque la receta que ha llegado hasta hoy es del siglo XIX. De sobra es sabido que originalmente se hacía con los rabos de los toros de lidia tras la corrida.

Salmorejo cordobés
Primera referencia: Diccionario de autoridades (1737). Aunque como una salsa con la que se aderezaban los guisos de conejo. El actual deriva de la mazamorra y, como en tantos otros platos, hasta que el tomate no llegó a nuestras costas procedente de América, no nació esta receta.

Secreto ibérico
Hay dos posibles orígenes del nombre: la primera hace referencia al corte (muy escondido ya que solo se descubre al hacer un corte en el músculo de forma horizontal); la segunda apunta a que, por su exquisito sabor, los carniceros no la vendían quedándoselas para disfrutarlas solo ellos: shhh!

Soldaditos de Pavía
Aunque se manejan varias teorías, todas tienen que ver con el ejército español (Batalla de Pavía, 1525 o Disolución de las Cortes por los húsares al mando del general Pavía que puso fin a la Primera República) y con el color de sus uniformes.

Tortilla de patatas gallega
Están documentadas las tortillas de huevo desde 1519, tanto en Europa como en América. Pero se sabe que son los aztecas quienes las elaboraban y vendían en los mercados de Tenochtitlán como pan de maíz.

martes, 2 de abril de 2019

72 expresiones con alimentos en español

Ya tenía ganas de escribir una entrada en colaboración con JRamónELE, mi otro blog. Ese blog va dirigido a mi actividad profesional --la docencia de español como lengua extranjera-- y este año 2019 ha cumplido nada menos que doce años. La gastronomía es un aspecto esencial de una cultura por lo que en mi trabajo, es un tema muy recurrente en las clases: costumbres, horarios, platos típicos, etc.

A medida que escribo esta entrada doble --porque lo estoy haciendo simultáneamente para los dos blogs-- me acuerdo de una carta (¡sí, una carta!) que me envió mi amiga Ana y su entonces novio y actual marido, Ricky, en la que cada uno escribía un renglón de la carta (os podéis imaginar que tras pillar de qué iba el rollo, su lectura no fue sencilla... pero sí divertida) y el final --los últimos renglones-- solo se diferenciaban porque ella me decía que si al terminar la lectura de la carta se me caían los ojos, que los guardara en una cajita con un lazo rojo mientras él me aconsejaba lo mismo pero con un lazo verde. De este modo concibo --y me divierto haciéndolo, lo confieso-- este doble post, que son iguales pero diferentes.

En este artículo he recogido 72 expresiones en español con un elemento común: la comida, bien sea un alimento o un plato, dejando a un lado las que utilizan objetos de la cocina como "tener la sartén por el mango" o "donde tengas la olla no metas la..." Para los amantes de la gastronomía es interesante ver hasta qué punto es importante para nuestra cultura y cómo se utilizan estos alimentos de distinto modo: por su tamaño o valor, por sus propiedades o cualidades, como comparaciones, con valor metafórico o con algún trasfondo cultural y/o histórico.


Podéis hacer clic sobre las imágenes para verlas de mayor tamaño. ¿Sabéis el significado de todas? ¿Y su origen? Esperamos que os guste y pueda servir para un rato de entretenimiento.

jueves, 21 de febrero de 2019

Por qué nuestros restaurantes favoritos se llaman así (2ª parte)

Hace un par de meses publicamos la primera parte de este artículo en el que os descubríamos que había detrás de los nombres de los restaurantes que tanto nos gustan. En aquella primera entrega --que abríamos con la cita de Steiner "lo que no se nombra no existe"-- os hablábamos de Almijara, Alexso, La Antxoeta, UveDoble, Cávea, Aire, Niña Bonita y Palodú. Seguimos hoy nuestro recorrido.

KGB
José Alberto Callejo, gerente, fundador y, sobre todo, alma (junto a su inseparable Irene Garrido) de este referente gastronómico del centro, nos cuenta que cuando se cambió el concepto de Manzanilla por el de Kisko García, originalmente se iba a llamar “Kisko García Bar”. Pero uno de sus ex-socios propuso llamarlo KGB, para que no fuera tan largo. "Al coincidir las siglas con la agencia de espionaje rusa, surgió la idea de crear un storytelling: una "Agencia de Espionaje Gastronómico”, ambientada en los tiempos de la Guerra Fría". Y de esa forma se creo KGB como Kisko García Bar, "donde nuestro Agente Secreto Nº001 era el propio Kisko, y él era quien “robaría” recetas del mundo --cada vez que hacía un viaje-- y las pondríamos en carta. Así, si él iba a Panamá o a Filipinas al regresar se ponía una tapa típica de esos países, pero adaptada al gusto local".

Pero esto, además, permitía tener un Plan B, como “Kuartel Gastronomic Bar”, donde el Agente Nº001 sería el jefe de cocina de turno. Y así sucedió, al año, la aventura con Kisko terminó y "cambiamos solo dos palabras de todo el bar: Kisko García por Kuartel Gastronomic, pero seguimos manteniendo el storytelling como Agencia de Espionaje Gastronómico. Manteniendo al Jefe de Cocina como Agente Nº001, este caso es Irene Garrido Lomeña. Nuestro gasto de cambio de imagen no supero los 1.000€, un coste ridículo comparado con los 175.000€ que nos había costado el Cambio de Lamoraga a Manzanilla, o los 79.000€ que costó cambiar de Manzanilla a KGB". No es sencilla --ni mucho menos barata-- la aventura.

"Afortunadamente, nuestro divorcio empresarial con Kisko fue muy dulce --continúa contándonos José Alberto-- y eso ha permitido su participación con nosotros en ciertas acciones promocionales que hemos realizado desde su marcha. Y KGB siempre será su casa".


Restaurante Matiz
"¿Cuánto puede variar un ingrediente sin que pierda su sabor original? ¿Y una receta sin que pierda su esencia? La creatividad en la vida, como en la cocina, no siempre consiste en romper con lo
establecido de forma radical. A veces basta una pequeña variación para conseguir algo totalmente nuevo: un nuevo aroma, un nuevo sabor, una nueva textura o color. A veces, un simple detalle convierte lo bueno en exquisito. A veces es cuestión de matices. Esta es precisamente la filosofía que propone Matiz", es la explicación que nos da Ana Reina, responsable de comunicación de Gallery Hoteles, al que pertenece el hotel Molina Lario, donde se ubica este restaurante.

En definitiva, un universo donde la cocina tradicional se reinventa una y otra vez dando un paso más, convirtiendo esos ‘matices’ en auténticas experiencias.


Yubá 
Mario Rosado, chef ejecutivo de Yubá --y también de Bendito y Batik-- también atiende solícito a nuestra consulta y así nos recibe: "Tus sentidos viajarán por el mundo sin moverte".

Ubicado en la primera planta de nuestro hotel gastronómico Málaga Premium Hotel, se encuentra el restaurante Yubá: atmósfera colonial y cocina fusión para trasladarnos a diferentes y exóticos rincones del mundo con el paladar como único medio de transporte.

"Yubá es exotismo, es misticismo, es pasión." Pasión por la gastronomía, el buen comer y el mestizaje. Etimológicamente hablando el Yuba o Juba, es una mezcla de lenguas africanas locales y el árabe clásico. Una lengua franca o un pidgin, nacido para el entendimiento y enlace entre tribus de Sudán del Sur. Todo ello fuente de inspiración en nuestros fogones que fusionan diariamente la gastronomía local con la gastronomía exótica, para viajar con el paladar a todos esos rincones a los que nos encanta escaparnos.


Batik
Por su parte, Batik es una palabra javanesa proveniente de la voz "ambatik". La terminación “tik” de la palabra “batik” significa “un poco”, “un pequeño lugar”, “una gota”. Esa terminación procede de la palabra javanesa “tritik” o “taritik”, una tela en la que aparece un diseño que parece estar compuesto de gotas. También se encuentra en el nombre “nitik” del diseño de batik, que imita diseños de lunares. Así, la palabra “ambatik” puede ser literalmente traducida como “una tela de gotas (de cera o almidón)”.



Prohobitox
El nombre Prohobitox es un juego, es una paradoja. Es una palabra, nos cuenta Bianca Braten, resultado de la unión de "prohibited" y "toxic", es decir, 'prohibido' y 'tóxico', porque queremos que nuestra cocina sea todo lo contrario. "Nos parecía que la palabra era bonita y original".



33-45 Sound Restaurant y La Deriva, suenan bien
En Teatinos, el 33-45 Sound Restaurant, decorado con carteles anunciadores de conciertos y con fotografías de grupos y cantantes míticos, debe su nombre a las revoluciones de los discos: treinta y tres y cuarenta y cinco.

También se inspira en la música el nombre de La Deriva, que "se debe al título que lleva el mismo nombre del grupo musical Vetusta Morla. El LP salió a la venta el mismo día que el restaurante... hace ya casi cinco años", nos cuentan.


Asador Verum
Verum "proviene del latín "verdad" o "verdadero". Hace referencia a la necesidad de recuperar los auténticos sabores y valores que, poco a poco, se han perdido", nos cuentan desde este restaurante de Cerrado de Calderón, un asador castellano muy auténtico, muy de verdad.


La Calma
El nombre La Calma "viene del primer restaurante que abrimos --nos explican vía Instagram desde el propio restaurante-- y viene del maorí". El logo del restaurante es "un símbolo integral en el arte maorí, la talla y el tatuaje, que representa la nueva vida, el crecimiento, la fuerza y la paz". 

"Nuestro lema --afirman-- es mejorar día a día y ponernos siempre en el lugar del cliente para conseguir satisfacerlos no solo gastronómicamente sino globalmente".


Nombres que son un homenaje, nombres que recuerdan los principios, nombre que hacen referencia a los valores y conceptos que se quieren transmitir, nombres que son un juego que se propone al cliente. Nombres que, en el fondo, dotan de identidad a estos restaurantes que tanto amamos.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Los estrictos hábitos alimenticios de Sheldon Cooper

Ahora que estamos saboreando los que serán los últimos capítulos de la serie The Big Bang Theory es buen momento para homenajear este serie mítica. Creo, sin temor a equivocarme, que Sheldon, Leonard, Howard, Rajesh, Penny, Bernadette y Amy han ocupado un lugar tan importante en estos años como Rachel, Monica, Phoebe, Joey, Chandler y Ross lo hicieron en la década de los noventa del siglo pasado. Ya hemos hablado de la importancia de la cocina en muchas series de televisión entre las que no podían faltar, por supuesto, The Big Band Theory y Friends.


La cuestión gastronómica no se escapa de las manías del doctor Cooper y, por ende, afecta a todos los personajes, ya que la vida de estos chicos están absolutamente condicionadas por las rutinas y los contratos de Sheldon. De hecho, gran parte de las escenas ocurren en tres lugares: la casa de Sheldon y Leonard, mientras cenan; la cantina de la universidad, mientras comen; el Cheescake Factory, donde trabajó durante mucho tiempo Penny y, durante menos tiempo, Bernadette. En las últimas temporadas, la cocina de casa de Howard y Bernadette también se ha erigido en un lugar recurrente.

Desayunos
Sheldon desayuna unas gachas de avena a diario excepto los sábados, que toma un bol de leche con cereales de trigo sentado en su sitio del sofá mientras ve Doctor Who. Eso sí, es un experto en todo tipo de tostadas, entre las que destacan las que prepara con su tostadora de otra mítica serie: Galáctica, estrella de combate. Esta tostadora "imprime" un zylon en la tostada.


Comidas
Los chicos comen en la cafetería de la universidad y con frecuencia los vemos con unos platos combinados con bastantes verduras, ensaladas y sándwiches, principalmente. Eso sí, difícilmente los veremos llevarse algo a la boca, más bien se dedican a mover los cubiertos y "marear la comida", de lo que debemos culpar al raccord.


Cenas
El gran momento es la cena y ahí es donde Sheldon dirige con mano firme al grupo. Los lunes es día de comida tailandesa (polo satay y fideos fritos para Sheldon, arroz, pad thai para otros personajes); los martes le toca el turno al Cheescake Factory donde Sheldon siempre pide su hamburguesa con queso y bacon (a un lado) aunque no siempre tiene suerte, sobre todo cuando Penny tiene un mal día; los miércoles hay que ir a la tienda de cómics así que la cena se reduce a las tostadas de queso gratinado; los jueves toca pizza aunque, el tercer jueves de cada mes, se puede pedir otra cosa (es el único oasis de libertad en la semana); el viernes es el día de la comida china (¡el pollo siempre cortado en cubitos!)


Otros detalles gastronómicos
Pero tantos episodios nos han dejado otras anécdotas relacionadas con la comida:
  • Penny no es muy buena en la cocina y siempre que hay una ocasión especial la encontraremos preparando espaguetis con salsa de tomate, a los que siempre le acaban encontrando alguna pega. 
  • La madre de Howard no para de comer y de ofrecer comida a su hijo y sus "amiguitos", siempre platos judíos.
  • A Howard, sus compañeros rusos en la misión espacial lo llaman Choco Krispy porque es el desayuno que le está preparando su madre cuando tiene la entrevista previa.
  • Leonard es intolerante a la lactosa.
  • Howard es alérgico a los cacahuetes.
  • Rajesh odia la comida de su país.
  • Penny no controla de comida pero sí de bebida y con mucha frecuencia la vemos bebiendo vino.
  • Raj necesita beber alcohol para poder hablar con chicas.