Ya hemos escrito muchas veces en este blog que estamos enamorados del norte de España y, concretamente, del País Vasco. Probablemente sea San Sebastián la ciudad que nos viene a la mente cuando pensamos en ir a comer a Euskadi pero tanto Bilbao como Vitoria no desmerecen en absoluto. Recientemente volvimos a Vitoria buscando nuestros clásicos favoritos.
Solo por el icónico pintxo de huevo frito con patatas y por la mítica tortilla de patatas de Senén hay que Sagartoki, un establecimiento que se ha renovado últimamente y que ha ampliado su oferta, donde destacan en su amplia barra de pintxos los rulos mediterráneos (una suerte de makis preparados con láminas vegetales con diferentes rellenos).
Recomendado en todas las guías, como la Repsol y la Macarfi, probamos las gildas --además de la clásica con anchoa, aceituna y piparra, otra que incorpora boquerón y cebolla roja-- y unas deliciosas alcachofas fritas, aunque también son destacables sus brasas, tanto para los chuletones como para sus pescados.
Como andábamos de paso por la ciudad, no quisimos terminar nuestra comida sin probar la versión de al goxua que, siendo un buen postre, desde nuestro humilde punto de vista, la tradicional es mucho mejor.
Y por eso, fuimos en busca de la Confitería Goya, pastelería y bombonería fundada en 1886. a por la goxua de toda la vida. Eso sí, nos costó resistirnos a sus pastas, bombones, hojandres, pasteles y tartas... ¡quedáis advertidos!
Unai López de Ayala, más conocido como Kraken, es el protagonista de la trilogía de la Ciudad Blanca --El silencio de la Ciudad Blanca, Los ritos del agua y Los señores del tiempo--. En estas tres novelas negras, este inspector de la División de Investigación Criminal de Vitoria especializado en la realización de perfiles de criminales, resuelve junto a su compañera Estíbaliz Ruiz de Gauna, su jefa Blanca Díaz de Salvatierra y otros colaboradores varios casos de asesinatos en serie.
Pero más allá de las complejas tramas, a través de las que vamos conociendo la ciudad de Vitoria y su hitsoria, Eva García Sáenz de Urturi, la autora, le da a Unai un poder que nos interesa mucho y es que, si estamos atentos, nos hace un recorrido por la Vitoria gastronómica.
Sagartoki
Estaba disfrutando del mejor pincho de tortilla de patatas del mundo, con el huevo a medio cuajar y las patatas cocidas aunque crujientes, cuando recibí la llamada que me cambió la vida. A peor, debo aclarar. [...] Ni siquiera me despedí de la cuadrilla. Seguirían en el asador Sagartoki, en medio de aquella marea humana, y era poco probable que alguno hiciese caso de su móvil si les llamaba para comunicarles que mi día del Blusa acababa de terminar allí mismo.
Toloño
Enseguida traspasé el umbral de la puerta de cristal del Toloño. Era un local de techos negros, con los pinchos escritos en tiza blanca sobre las paredes de pizarra. Muy popular, pero tranquilo. A mí me calmaba, era como un pequeño reducto de paz en el que solía recalar antes de llegar a casa. A veces me dejaba caer por allí, comía y volvía a mi piso con el estómago templado y el plan culinario del día resulto. Estíbaliz me esperaba sentada sobre una banqueta frente a la sinuosa barra de madera clara. --Me pedido por ti --se adelantó. Irlandés de hongos, nido de vieiras con gulas y txnagurro al horno. Con mostito. ¿Nos sentamos o de pie?
--
Le encajé un beso sonoro en la mejilla y me largué a comer al Toloño, no me apetecía cocinar ni quedarme en casa solo con mis pensamientos.
Amairu
[La Casa del Cordón] Le debía su curioso nombre al cordón franciscano que rodeaba uno de los enormes arcos ojivales de la entrada. Era una de las fachadas más fotografiadas por los turistas, pero para mí tenía otros recuerdos más prosaicos... aquellos cucuruchos de patatas fritas con kétchup, grasientas y ardientes, que se despachaban a las dos de la madrugada en el Amairu, el bar de enfrente. Yo me sentaba en el peldaño de la pequeña puerta entre los dos arcos de la Casa del Cordón, con el cucurucho entre las manos heladas.
[Irlandés (huevo, perretxikos y crema de hongos) de Toloño]
Zaldiaran
Estíbaliz y yo llegamos en coche a la avenida Gasteiz y por algún extraño e inusual milagro del destino, pudimos aparcar frente al edificio triangular de los Juzgados y nos dirigimos al restaurante Zaldiaran, el único de la capital que contaba con una estrella Michelin. [...] Tiene que ser apasionante trabajar con productos de kilómetro cero. --Desde luego que lo es. Trabajamos sin intermediarios con productores locales: trufa negra, patata de la Montaña Alavesa... --¿También con productores de miel? --intervino Estíbaliz, en el tono más causal que pudo. --Sí, precisamente yo me encargo de ese producto en concreto --comentó, distraído--. El de las abejas es un mundo fascinante, ¿no creéis?
Goya
--Entra conmigo --le pedí, frente a la confitería Goya--. Necesito algo de azúcar para pensar mejor. Nos adentramos en uno de los locales de la pastelería con más antigüedad de Vitoria, la que había convertido en famosos sus Vasquitos y Nesquitas, bombones de chocolate cuadrados que se fabricaban desde 1886 y que la gula de nuestros abuelos había mantenido en el top de ventas de los dulces del norte desde entonces.
PerretxiCo
Dos horas más tarde, tras esperar en silencio, Estíbaliz rompió la tregua. --Unai, voy a salir. Voy a salir porque es la una y no he comido nada en toda la mañana. Voy a entrar en el PerretxiCo y voy a tomarme un par de pinchos, ¿te traigo un bocata o algo para aguantar? De todos modos, hoy tenemos mucho que hacer.
[Tortilla de patatas de Sagartoki]
Rincón de Luis Mari
Después de tomar unos serranitos en el Rincón de Luis Mari con mi cuñada Martina.
Usokari
¿Estás por el centro? Tal vez podamos vernos. Yo también ando hoy con prisas, el director está que se sube por las paredes. --Nos vemos en cinco minutos en el Usokari, si te parece --me ofrecí--. Todavía no he comido. Al poco, mientras yo me terminaba mis cinco pinchos, apareció Mario y se sentó frente a mí, en la mesa más discreta del bar, la que daba a la calle del Arca.
Heladería Di Breda
Decidí acercarme a la heladería Breda, en la misma calle Dato, para terminar mi comida con un helado de mantecado. Era lo único que podía levantarme el día.
[Patata alavesa a la importancia con bogavante de PerretxiCo]
La Riojana
Aproveché para llamar a Estíbaliz e informarle. Ella estaba cenando con su novio en La Riojana, en la Cuchi, así que quedamos en encontrarnos en la balconada de San Miguel y un par de minutos después me atreví a abrir el portal y salir a la plaza.
El Mentirón
Desperté y bajé a desayunar un café con leche y un cruasán en el Mentirón, a los pies de la plaza.
Txapela
Comenzó a vivir aterrado, a inventar excusas para ir siempre acompañado, a no dejar salir a su mujer y a sus hijos sin él. A tomar manía a la ciudad, a sus calles, a los colegas más prósperos que lo invitaban a unos vinos por la calle Dato y a unas banderillas en el Txapela, por muy bien que oliesen las rabas los domingos después de ir a misa a la parroquia de San Mateo.
[Vasquitos y nesquitas de Confituras Goya]
Deportivo Alavés
--Hoy me he tomado el día libre en el despacho, he quedado a almorzar con Martina en el Deportivo Alavés unas tortillas manchadas, me apetecía mantener la tradición.
Saburdi
Unai y yo íbamos a tomar unos pinchos en el Saburdi, no sé si querrá acompañarnos.
La Malquerida
Fue una mala elección. Estaba abarrotada como todo el centro aquel día. La Malquerida y los demás bares que jalonaban los portales del casco antiguo rebosaban vitorianos y me costó más de un cuarto de hora llegar a la plaza de la Burullería, el patio trasero de la catedral donde había quedado con Estíbaliz.
[Foei a la plancha, confitura de mango y frutos rojos
y almendras laminadas de La Malquerida]
No nos queda más que agradecer a la autora que haya querido incluir en las páginas de su obra esta guía gastronómica de su ciudad y, por supuesto, hacer otra gastroescapada a la capital alavesa para, libro en mano, recorrer estos locales disfrutando de la cocina vitoriana.
Vitoria ha sido la última capital del País Vasco que he tenido ocasión de conocer y, como no podía ser de otro modo, mi enamoramiento por sus pintxos y, como ya comenté en mi declaración de amor por Donostia, por su cultura gastronómica de Euskadi ha ido en aumento. Antes del viaje hice todo el trabajo de investigación que acostumbro y he de decir que los resultados han sido óptimos, así que agradezco a todos esos periodistas gastronómicos y amigos blogueros de los que bebí para organizar mi gastroescapada. Si estas líneas (y sobre todo las muchas fotos que quiero compartir) sirven a otros para disfrutar de unos pintxos en Vitoria-Gasteiz seré inmensamente feliz.
[Bienvenidos a Vitoria-Gasteiz. Plaza de la Virgen Blanca]
La Malquerida Correría, 10
Comenzamos nuestra ruta en el lugar favorito de chica que nos atendió en la recepción del hotel donde nos alojamos, con quien estuve departiendo un rato sobre la lista de bares que llevaba desde Málaga. Cuando le enseñé mi selección me dijo: "¡Me encanta! Los dos primeros son mis dos favoritos de toda la ciudad". La cosa empezaba bien. Ella nos recomendó que no dejáramos de ir a La Malquerida, nos advirtió de que siempre estaba lleno pero que el personal era amabilísimo y que se esforzaría "por hacernos un hueco" aunque estuviera lleno. Contrastamos la amabilidad de las chicas de la barra, a lo que se sumaron cuatro tapas y pintxos de excelente calidad con las que disfrutamos enormemente (y a un precio sorprendentemente bajo). El pintxo de foei es verdaderamente impresionante.
[Cocina creativa en La Malquerida]
[Copa de bacalao con crema y pimientos del piquillo]
[Tosta de pulpo con ali-oli y pimentón dulce]
[Foei a la plancha, confitura de mango y frutos rojos y almendras laminadas]
[Tortilla de la abuela]
Toloño Cuesta de San Francisco, 3 Toloño es un clásico de Gasteiz, un verdadero referente en la gastronomía vitoriana. Además del bar tiene una tienda delicatessen, Toloño Selección, que merece la pena visitar. Los ravioli de foei, el huevo irlandés y el pintxo de tomate seco, queso de cabra y membrillo, sensacionales.
[Pintxo de tomate seco, queso de cabra, membrillo y confitura de naranja amarga]
[Chipirón a la plancha con cebolla]
[Huevo irlandés: huevo, perrechico y crema de hongos]
[Bacalao gratinado]
[Ravioli de foei]
PerretxiCo San Antonio, 3
En PerretxiCo se vive una actividad frenética y se respira clase, elegancia, vanguardia, creatividad y producto de calidad. La pizarra de platicos y pintxos es impresionante y todos son absolutamente apetecibles. Lamentablemente nos limitamos a tres, pero fueron tres tapas de diez, sobre todo el carpacho de buey.
[El inconfundible estilo de PerretxiCo]
[Carpacho de txuleta de buey con Ideazábal y vinagreta de trufa y soja]
[Patatas alavesas a la importancia con bogavante]
[Alcachofa frita con mayonesa de cacahuete y cristal de Euskaltorri]
Sagartoki Del Prado, 18
He dejado para el final nuestro favorito. De hecho, repetimos para disfrutar del famoso huevo frito, verdadero emblema del Sagartoki y ganador de un sinfín de reconocimientos:
Pero no solo de huevo frito vive el hombre. Tienen una interesante selección de tacos de salmón ahumado (con wasabi, con oro comestible, con huevas de trucha, con alga nori...) que son uno de los exponentes de las influencias japonesas de la cocina del lugar, una espectacular selección de pintxos en los que se combinan tradición y vanguardia, los sabores locales de siempre y la creatividad y, por supuesto, la tortilla de Senén, reconocida como la mejor tortilla de patatas de España, lo que es decir del mundo, que van saliendo de la cocina a un ritmo vertiginoso, para deleitar los paladares de los visitantes del local.