lunes, 4 de noviembre de 2024

Málaga, la dulce (1)

Vaya por delante que no están todos los que son pero sí son todos los que están. Hemos buceado por Instagram, la red de redes para los foodies, para utilizarla de mapa virtual por el que dar un paseo por algunas de las propuestas más golosas que Málaga ofrece a su gente y a sus visitantes. Advertencia: este post puede hacerte salivar.

Daza
Calle El Correo de Andalucía, nº 4. Local 11
Elegancia, sutileza, maestría, exquisitez, ¿perfección? Auténtico referente en Málaga, cuenta entre sus reconocimientos el de la mejor tarta de manzana de España (2023) y el solete de al Guía Repsol


Sueño
Calle José Iturbi, 2
Pastelería artesanal francesa con ingredientes de calidad. Dulces, croissants, rolls, chouquettes, éclair, macarons... y los viernes y sábados, una elaboración especial solo disponible esos dos días. 


Cookie York
Calle Carretería, 68
Una amplia variedad de galletas estilo New York artesanales tamaño XXL que se complementan con otras propuestas tanto dulces --facturas, vigilantes...-- como saladas --bocadillos, sándwiches...-- y zumos naturales. Se percibe el mimo en cada cookie.  


Dulce Canela
Calle Fernán González, 3
Otro clásico de la bollería americana, el cinnamon roll, también ha aterrizado recientemente en Málaga. Ese dulce de canela esponjoso puede ser disfrutado con mil y un sabores y toppings.


Latteame
Calle San Juan de Letrán
¡Café en lata1. Sí, has leído bien. De Japón llega esta opción para envasar tu café y tomarlo cuando te apetezca. ¿Y si para acompañarlo te pides un croffle casero? Masa de croissants hecha waffle, de pistacho, nutella o con toppins. 


La Carmela Baker
Calle Santos, 6
Cruasanes pequeños o bakeritos elaborados artesanalmente cada día. Ocho sabores, cuatro salados y cuatro dulces. Si los mejores perfumes van el frascos pequeños, ¿será que los mejores dulces también deben ser minis?  


Bun and Coffee
Calle Duque de la Victoria, 11
Aparentemente puedes creer que es "como Dunkin Donuts' pero... ¡qué gran error! Hechos a mano, con mucho cariño, con ingredientes naturales, sin conservantes ni aditivos, con sabores verdaderamente sorprendentes, aptos para alérgicos al huevo y a intolerantes a la lactosa y, lo más importante, deliciosos. 


La Cheesquería
Calle Carretería, 44
Pioneros en Málaga en establecimientos especializados en tartas de queso, podemos decir que es un clásico moderno. Con una interesante historia detrás, no hay quien no haya optado por una porción de tarta de queso y un café como el plan perfecto para cualquier tarde.  


La tarta de la madre de Cris
Calle Granada, 56
De Granada al mundo. El valor de lo casero, de lo familiar, de lo auténtico. Sin duda, nos quedamos con la tarta de queso tradicional, la de la madre de Cris. Aunque merece mucho la pena probar la de queso azul o queso curado. A partir de ahí, varias opciones para los más golosos: chocolate, brownie, dulce de leche...


lunes, 28 de octubre de 2024

Verduritas, el plan verde de Málaga

En pleno centro de Málaga, en la calle Carretería que es, dicho sea de paso, una calle que se está revitalizando en los últimos años tras una profunda obra y que, desde el punto de vista gastronómico, está acogiendo nuevos e interesantes establecimientos, encontramos Verduritas, un restaurante cuya propuesta está basada en la frescura del huerto para construir un espacio donde vegetarianos y veganos se sintieran cómodos, así como cualquier persona que quisiera acercarse a estas dietas. 


Entrantes, ensaladas, platos italianos, platos de verduras y postres componen una carta más amplia y variada de lo que un profano en en vegetarianismo y el veganismo --como, confesamos, nosotros-- podrúa esperar. Comenzamos compartiendo dos entrantes: rollitos vietnamitas con salsa satay y gyozas de boleus con salsa de ramen.


De los principales, probamos varios, como berenjena al horno con chips de boniato y crema de maíz, lasaña de espinacas y queso (vegano), fetuccini de vieiras (en realidad, setas) con trufa y la pinsa de gorgonzola y pera.


Los platos, a diferencia de otros veganos donde hemos estado, son sabrosos y, como hemos apuntado, hay bastante variedad. La cocina italiana ofrece una buena base de platos y elaboraciones, hay bastante presencia de una amplia variedad de setas que aportan sus sabores particulares, así como la trufa o los alimentos alternativos a los quesos tradicionales. Es un buen restaurante para veganos y vegetarianos y un para quienes tienen la curiosidad de experimentar la vida sin carne ni pescado.

miércoles, 2 de octubre de 2024

Rúa 11, tómate un respiro en el camino

León es una ciudad espectacular, famosa por su catedral y por su cecina, pero también porque se respira todo el ambiente y la historia del Camino de Santiago. Precisamente una parada en el camino es lo que se puede y debe hacer en el Rúa 11, un pequeño y emblemático bar situado en el límite del Barrio Húmedo con el casco antiguo de la capital castellana.

Esta calle estrella y viva bulle de bares, tiendas y gente y hunde sus orígenes en los peregrinos franceses que hacían el Camino de Santiago y su nombre es testimonio de ello.


Atendidos por un personal cercano y atento, el ambiente del local es familiar y muy agradable. En nuestro caso, además, fue el perfecto oasis donde descansar de un tórrido día de agosto, lo que nos hizo imaginar lo que debe suponer hacer parada aquí para un peregrino. 

Nuestra para para repostar comenzó con un vermú Petroni acompañado por un aperitivo de la casa: una deliciosa cecina de vaca I.G.P. (1)

La carta es sencilla pero más que variada. Se divide en dos categorías más postres, que indican la esencia del lugar: picoteo y tostas en pan rústico. Nuestra elección comenzó con la lengua de ternera curada con pimientos asados del Bierzo y con ua ración de croquetas de cecina y queso, platos que repetiríamos sin dudar. 


Estábamos de escapada en Burgos por lo que debíamos probar la morcilla de León. Ambas capitales poseen dos catedrales góticas que rivalizan en belleza y espectacularidad y, además, extienden su "guerra" particular al tema de la morcilla para deleite de sus habitantes y de cualquiera que visite ambas ciudades. La morcilla burgalesa es de arroz mientras que la leonesa de de cebolla. En Rúa 11 la sirven sin la tripa, en una especie de crema que se unta en pan rústico y puedes acompañar de manzana y piñones. 


De las tostas, optamos por la de boletus y foei tras una encarnizada guerra dialéctica ya que nos seducían, y mucho, la de jamón con setas y ali oli, la de quesos variados con pera, nueces y miel y la de carrillera de cerdo ibérico al vino tinto, lo que indica que hayamos marcado el Rúa 11 como lugar al que hay que volver.

Al ser un lunes, muchos de los bares del Barrio Húmedo que teníamos en nuestra lista estaban cerrados. Nuestro propósito de hacer una breve ruta por el Mesón Jabugo, la Taberna Los Cazurros, el Rincón del Gaucho y el Rúa 11, se vio limitada a este último, de la que disfrutamos enormemente y de la que hemos de decir que no nos dolió en absoluto encontrarnos los otros establecimientos cerrados. Así que solo nos queda decir que volveremos.

lunes, 16 de septiembre de 2024

La Almijara, hechos a sí mismos

Cuando hablas con José Andrés todo te parece sencillo. Hasta lo que hace te resulta fácil. "Lo que queremos es dar de comer a los que vienen y que les guste lo que hacemos", nos comentaba en la pequeña cocina donde cada día hace magia. ¿Se puede resumir mejor el propósito de un cocinero? Pero lo que ha hecho José Andres y su equipazo en Almijara es para quitarse el sombrero. Trabajar, estudiar y cocinar

La carta de Almijara Casual Bar tiene de todo pero, sobre todo, tiene un producto de altísima calidad. Su cocina son platos de cuchara, clásicos con toques internacionales, tradición con elaboraciones vanguardistas en su justa medida, técnica con sentido y criterio desde el respeto al producto y cariño, mucho cariño.

Y hablando de producto, qué mejor que comenzar con una tabla de embutidos y quesos de cabra malagueña


Nosotros llevamos tiempo enamorados de Almijara y de su cocina pero la constancia y la honestidad han hecho que las guías gastronómicas más importantes hayan caído rendidos a este establecimiento familiar. Recomendado por la Guía Macarfi y con un solete de la Guía Repsol, en Almijara Casual Bar siguen dando pasos firmes cada vez que cambian la carta en función de la estación y del mercado. 

Nosotros seguimos nuestro viaje gastronómico con las patatas bravas con mayonesa de kimchi, togarashi y sriracha y con una maravillosa pata de pulpo a la brasa sobre parmentier tradicional de patata y ají amarillo.


Elegimos volver a Almijara aprovechando la visita de un querido amigo que, desde Estambul viene cada dos años a disfrutar de nuestra feria y a comer bien y con esta fabulosa excusa fuimos a que José Andrés nos diera de comer y su equipo nos mimara. El momento cumbre lo puso el plato de huevos rotos con atún rojo picante y perlas de trufa. Suena bien, ¿verdad? Pues no te imaginas cómo sabe. Imagina el sabor de la patata y la trufa --matrimonio perfecto--, de un productazo como el atún rojo con el picante suficiente y de la untuosidad de la yema del huevo.


Detallazo de la casa fueron estos camperitos de atún de almadraba, papada ibérica de bellota y mayonesa de anguila.

Vuelvo al principio. En Almijara todo parece fácil, como fácil es adivinar que el resultado de una ecuación cuyos elementos son un producto de calidad, una buena cocina, trabajo a espuertas y trato cercano a la vez que profesional sea la excelencia. 

lunes, 2 de septiembre de 2024

Gastroescapada a Burgos: morcilla, vermú y su himno

España es un país que ofrece tanto y tan variado que podríamos decir que cualquier momento es bueno para hacer una escapada a cualquier lugar. Siguiendo esta profundísima filosofía, aprovechamos unos días de descanso para "subir" al norte, ese norte que tanto nos gusta y donde tan bien se come. Pusimos nuestra base de operaciones en Burgos, una ciudad llena de historia, de arte y de cultura gastronómica, y desde la capital burgalesa nos movimos por su provincia, nos acercamos a León e hicimos una visita al País Vasco.

Burgos es miembro de la Red de Ciudades Creativas de la Gastronomía de la UNESCO, una interesante iniciativa que se creó en 2004 para promover la cooperación entre las ciudades que identifiquen la creatividad como factor estratégico de desarrollo urbano sostenible.

Una vez que elegimos el lugar donde ir, contacté con el jugador de baloncesto Deon Thompson, ex jugador de San Pablo Burgos, donde jugó una temporada y media y con quien me une una gran amistad tras su paso por Unicaja, donde estuvo dos años en los que pude darle clases de español y con quien sigo en contacto. Deon siempre me habló maravillas de Burgos, de la ciudad, de su gente, de la gastronomía... y aunque se fue de Burgos en 2019 todavía tenía memoria para sugerirme un par de sitios.  


Comenzamos en La Quinta del Monje, en calle San Lorenzo, que está llena de bares de tapas y pintxos. Probamos la morcilla, claro, y las patatas bravas, aunque tienen una gran variedad donde se han hecho hueco platos de influencia japonesa, mexicana, andaluza, valenciana...


Aunque disfrutamos mucho más en le Vermutería Victoria, uno de esos sitios que tienen un encanto especial mucho más allá de su cocina. Con una barra llena de pintxos --boquerones, bocadillitos, gildas, pulpo, rabas, miniburgers, morcilla...--, en su carta destaca el bacalao en tempura y la carrillera escabechada, con cebolla, patata y cobertura de reducción de vermut.


Pero lo que hace especial a este local, de trato cercano, ambiente familiar y lleno de dinamismo, donde se respira alegría y ganas de pasarlo bien, es que todos los días a las 22:00, bajan las luces, suena la música y, todos en pie y vermú en mano, cantan el himno de Burgos que, para los foráneos, está escrito en la pizarra central del local. Toda una experiencia que te ayuda a conectar con la ciudad y su gente y que, todo sea dicho, te anima a pedir otro vermú...

jueves, 14 de marzo de 2024

Gstroletras de Lorenzo G. Acebedo

La taberna de Silos, novela de Lorenzo G. Acebedo (seudónimo), es una entretenida novela cuyo protagonista es, nada más y nada menos, que Gonzalo de Berceo. Recuerda, ciertamente, a El nombre de la Rosa, pero en esta obra hay otro protagonista que compite los crímenes y a la labor de los copistas medievales, que sirven de hilo conductor a la trama, y no es otro que el vino. Y no solo como elemento cultural o territorial, sino que tendrá un papel más que relevante en la historia. Ya desde el principio se plantea el viaje como un viaje entre dos riberas y no entre dos comarcas.

La primera parte del viaje la hice solo, atravesando la Sierra de Arandio hacia las tierras de Castilla, bajo mi sombrero de ala ancha, dejando atrás los vinos de la ribera del Oja y del Ebro, hacia los desconocidos vinos de la ribera del Duero.

[...]

El agua es mala en todas partes, pero el vino... Había tomado precauciones. El día anterior había acordado con un carretero el transporte de una carga de dos barriles quintaleños de mi mejor vino hasta Silos. Llegaría un par de días después que yo, el tiempo suficiente para decidir si le regalaba una al abad, como parecía más adecuado, o convenía más regalársela al tabernero. Nunca se sabe de dónde puede venir el negocio. La otra era para mi propio sustento. Viajo lo menos posible, pero siempre con vino. No conviene someter el cuerpo al mismo tiempo a cambios de clima y de bebida.

Múltiples son los momentos en los que se habla del buen y del mal vino. 

Tuve que soportar sin rechistar el elogio que fray Garci hizo de la bebida mientras competía con Lope en vaciar las jarras, porque sé bien lo ciego que es el hombre con sus propias obras, y no me cupo ninguna duda de que aquello solo podía elogiarlo su dueño. Yo me callé, pero el que no estaba para sutilezas era Lope. --¿Vino dilicioso? ¿Dilicioso llamas desta pócima? Pues ti digo que está más bautizado qui yo. [...] Llamo bautizado non solo vino con agua, también vino flojo. ¡Es muuuucho flojo! Yo ti puedo inseniar di hacerlo más fuerte. ¡Sencillo!, ¿eh? Me hacía gracia aquel caminante del diablo. Sobre todo porque tenía toda la razón. Se notaba en el paladar que aquel vino había cocido deprisa y mal. Por no hablar de lo más evidente: exceso de resina para evitar que se echara a perder y de paso ahorrar tiempo de secado de la madera al sol antes de hacer las cubas. Prefiero un buen vinagre a un vino cargado de resina.

Y de su significado más profundo.

El vino no solo es sangre, sino también la medida del tiempo. Si se podan las viñas, estamos en marzo; si se reparan los toneles, en agosto; si se vendimia, en septiembre, y si se pisa la uva y se elabora el vino, ya será octubre. Es tiempo, es sangre, es vida y, en estas tierras, también es la tinta con que se corroboran los acuerdos. Tinta bebida en alboroque, una celebración con que los moros les enseñaron a sellar dignamente los negocios provechosos.