jueves, 4 de enero de 2024

Palodú: elegancia, sofisticación, humildad y criterio

Han pasado siete largos meses desde de Cristina y Diego, Diego y Cristina, decidieron mudar su cocina dual del ya histórico local en Teatinos a centro histórico de la capital malagueña, en la calle Sebastián Souvirón. Siete meses en los que se le ha dado forma, de la mano de Lago Interioriza, a un nuevo local con una cocina abierta a un salón de iluminación más íntima junto a otra sala más luminosa, donde el equipo --que se ha triplicado respecto al anterior-- cuida cada detalle para que el tiempo se pare desde que entras y puedas dedicarte única y exclusivamente a disfrutar.

Siete meses son muchos meses para los que nos enamoramos de Palodú hace más de siete años, en aquella nuestra primera visita, en el formato de gastrobar, con aquellas bravas con espuma de kimchi, ensaladilla rusa con toques morunos, tiradito de gamba blanca, etc. Desde aquel momento no han dado un paso en falso. Es una alegría poder echar la vista atrás e ir viendo la evolución hasta el Palodú actual que está llamado --si no lo es ya-- a ser uno de los grandes restaurantes de Andalucía.


Se ofrecen dos menús: Alcazul (13 pases, que incluyen 3 aperitivos, 8 principales y 2 dulces, 75 euros) y Palodú (16 pases, con dos principales y un dulce más que el menú corto, 90 euros), con opción al maridaje de vinos o elegirlos de una carta de vinos cada vez más cuidada, con algunas joyas verdaderamente interesantes. Y aquí otra de las grandes evoluciones del restaurante: la sumillería, a cargo de Ana Cánovas, cuya cercanía no está reñida con su conocimiento.

Secuencia malagueña
Optamos por el menú Alcazul, que se abre con tres aperitivos: comenzando por la sopa de ajo --perfecta para el otoño--, pasando por el profiterol de berza --con una deliciosa crema de pringá-- y terminando con la tartaleta de pimiento y boquerón, estos últimos de un bocado. La cosa ya promete y anticipa lo que está por llegar.


Principales
Ostra-Ajoblanco-Codium es el primero de los principales, un plato que es puro mar: salinidad, yodo... con una riquísima y finísima base de ajoblanco. Y continúa con el Guisante-Velouté de cava-Caballa, del que nos impresionó la sensación de oler la tierra, el campo. Los guisantes se cocinan directamente en el fuego --¡bendito invento japonés el de la robata!-- y su sabor se potencia con el cava y un aire del propio jugo de los guisantes. Probablemente la palabra que define estos dos primeros pasos sea delicadeza.


Seguimos con el Puerro-Pil Pil-Ceniza. De nuevo el fuego para poner en valor la humildad del puerro, junto a un pil pil de las pieles del bacalao y las cenizas del puerro. 


A continuación, Gamba blanca-Caldo de jamón... imagino que al leer el nombre del plato habrá pensado lo que nosotros: nada puede salir mal cuando la gamba blanca y el jamón ibérico se dan la mano. El siguiente pase, Bacalao-Papada-Yema en Amontillado, aromatizado con piel de lima, es otra joya. Habitualmente, nos contaron con honestidad, va con codium pero la cocina de mercado es lo que tiene y la alternativa, para un enfermo fan de la lima, no es mala cosa.


Aparece el pan tostado también al fuego de la robata con el aceite de elaboración propia, Aljibejo, en esta ocasión de variedad picual, que anticipa el sexto pase: Acelga-Oreja de cerdo, cremosidad y crujiente. Y el mejor vino de la armonía líquida: Karthäuserhof (Mosel, uva Riesling, 1981).


Los dos últimos pases --Calamar-Pimienta-Champiñón laminado y Jarrete-Apionabo-Persimon en Palodú-- se deshacen literalmente en boca y son una culminación brillante de un menú en el que no te puedes despistar ni un segundo para no perderte ni un sabor, ni una textura, ni un matiz...


Dulces
A modo de pre-postre, Queso helado-Yuzu, un par de bocados delicados pero potentes de sabor y con las características notas frescas del cítrico japonés. Y para cerrar la secuencia, Chocolate-Sal-Azafrán y toque de aceite de oliva, a modo de mousse.


El final, lo mejor: el café y con los petit-fours, la tertulia con Cristina y Diego, la visita a la cocina y  los abrazos de agradecimiento, que para eso está la comida, para disfrutar, para compartir y para seguir hablando de comida, de proyectos y de ilusiones. 


Armonía de vinos
  • Don Pepe
  • Destellos
  • Izar Leku
  • Karthäuserhof 1981
  • Dolceto d'Alba roberto
  • Voerzio
  • Piamater

Pasado, presente, futuro 
Decíamos en las líneas que encabezaban este artículo que era una alegría poder echar la vista atrás y recordar nuestras visitas al local de Teatinos donde se obraba el milagro cada servicio en aquella minúscula cocina e ir viendo el desarrollo y la evolución de la cocina y cómo se plasmaban en platos las inquietudes de Diego y Cristina y, al mismo tiempo, la mejora en la sala, en la cava... siempre con Ana a la cabeza. Pero las limitaciones eran las que eran y hasta la magia tiene límites. Hoy, aquellas tres son hoy casi una decena de personas al servicio --literalmente-- del disfrute del comensal y para ello ha sido necesario saltar a un vacío lleno de experiencia, arriesgarse para crecer y que Málaga tenga ese lugar en el que la vida se pone entre paréntesis y nos olvidamos de mirar el reloj para centrarnos en la coreografía de la cocina y la sala, en los platos y en las copas. Hablamos de un presente lleno de futuro, que solo puede ser brillante. En todo este tiempo --y estoy seguro de que también en el que está por venir-- solo dos cosas no han cambiado: el cariño con el que siempre hemos sido tratados y la humildad que se respira, elementos esenciales para el éxito en cualquier ámbito de la vida. Málaga está de enhorabuena y nosotros profundamente agradecidos. Hasta la próxima.

miércoles, 27 de diciembre de 2023

RíasKRU, uniones que suman

De la fusión de Rías de Galicia y Espai Kru, que antes ocupaban planta baja y primera planta de un local que ahora es único, ha resultado un restaurante con una carta muy versátil que, aunque parezca difícil, ha conseguido mantener la esencia de ambos: por una parte, la de una marisquería gallega clásica y, por otro, la de una propuesta gastronómica de influencia japonesa basada en los crudos. Hablamos de RíasKRU.


En nuestra visita decidimos aprovecharnos de esa variedad y versatilidad para configurar un menú un tanto especial. Comenzamos la comida con croquetas: primero, como aperitivo cortesía de la casa, unas croquetas de bacalao con toque japo y, a continuación, de la carta, unas sabrosísimas croquetas de gamba y centolla.


Para probar algo de sushi, optamos por unos nigiris (de atún toro y de gamba). Espectaculares. Y seguimos con un canalón largo de centolla.


Y como teníamos antojo de arroz, optamos por uno propio de la temporada otoñal con setas de temporada y queso gorgonzola.


Y si la doble carta es buena, la de postres es toda una tentación. Son pocos pero más que bien avenidos. Probamos la torrija con helado de almendra y turrón y el flan de mascarpone con fresas y lima. Ambos deliciosos.

martes, 19 de diciembre de 2023

Lacaliza: producto, tradición y servicio

Lacaliza se ha convertido, por méritos propios, en todo un lugar de referencia en la provincia de Málaga. No solo por su gastronomía, donde el producto de cercanía, la variedad de la carta y platos muy reconocibles dentro de la tradición culinaria andaluza y malagueña, sino por el propio emplazamiento, las terrazas, las vistas al magistral mar Mediterráneo y cómo tiene un espacio para cada momento.

Pescados de la Caleta de Vélez, productos de la Axarquía, carnes maduradas... y respeto, en la cocina, a estos productos de primera calidad y de proximidad. Muy recomendable la ensalada de mango y aguacate, la ensaladilla rusa o el salmorejo, entre el amplio abanico de entrantes.

Asimismo, el surtido de croquetas y, especialmente, el tomate huevo de toro con huevos fritos, donde tradición y sabor de dan la mano.

Siempre pedimos para compartir y el tataki de atún con chutney de mango o las zamburiñas no suelen faltar en nuestra comanda. 

Para rematar, uno de los arroces --arroz negro, arroz con bogavante...--, especialidad de la casa, o alguna carne --chuletón de angus, secreto ibérico...-- son un acierto.

Mención aparte el carro de postres que aparece en la mesa y te hace la vida imposible, ya que tendrás que elegir y ya os garantizamos que fáicl no es.

lunes, 11 de diciembre de 2023

Cien meses, trescientas entradas

Entre aquella primera entrada publicada el 5 de agosto de 2015 y la más reciente del 5 de diciembre de 2023 han pasado exactamente --y curiosamente-- 100 meses, es decir, ocho años y cuatro meses. Casualidad o no, este viaje comenzó y termino en el País Vasco: desde San Sebastián a Bilbao. Y en este trayecto de 300 entradas, os hemos contado nuestra experiencia en más de 200 establecimientos entre restaurantes, bares, cafeterías, pastelerías y bodegas, en 30 localidades (desde Málaga a Nueva York, pasando por Madrid, Barcelona, Roma, Sevilla, Londres, Córdoba, Vitoria o Estambul) de 9 países


También hemos recogido más de 30 referencias sobre la comida en libros, que llamamos Gastroletras; más de 20 fragmentos gastronómicos de películas en nuestras Gastroescenas; y una muestra de 50 obras de arte donde el tema culinario era protagonista de uno u otro modo, en la sección Gastroarte.

Especial ilusión nos hacen las visitas que hacemos a los restaurantes más reconocidos y premiados en las famosas y, como decía Ferrán Adrià, "listas caníbales" y por la prestigiosa --y polémica, discutible-- Guía Michelin y sus estrellas.

Con altibajos, como cualquier blog, estamos contentos de seguir al pie del cañón y con muchas ganas de seguir compartiendo los gastroasuntos que más nos emocionen. Esperamos seguir contando con tus visitas y tus comentarios que son nuestro alimento. Gracias.

martes, 5 de diciembre de 2023

La bodega de Ola, alta cocina informal con la firma de Berasategui

En los bajos del hotel Tayko de Bilbao se encuentra La bodega de Ola, que se define como platos de alta cocina concebidos para compartir. Con ambiente de bodega informal pero con el sello de calidad de la cocina de Martín Berasategui, cuyo abanico de locales no para de crecer. La bodega de Ola es el hermano pequeño de Ola Martín Berasategui que, con una estrella Michelin, es el restaurante gastronómico del chef gipuzcoano en Bilbao y que se ubica en el mismo espacio, solo que en la primera planta.


El local tiene el típico aspecto industrial, con paredes de ladrillo vivo, pilares de hormigón, tubos a la vista... y cuenta con unas ocho o diez mesas más la barra. Hay un menú degustación y una carta corta pero bastante completa, donde encontramos clásicos de la tradición vasca y vizcaína así como propuestas más vanguardistas, y que se basa en los productos de temporada. Nosotros comenzamos con unos grillos, el pintxo más bilbaino, y seguimos con unas alcachofas fritas.


En esta cena compartida para tres personas, nos apetecían platos marineros, por lo que continuamos con el carpaccio de carabineros y un arroz con almejas, ambos platos riquísimos.


Y, haciendo caso a la propuesta del pescado del día fuer de carta, compartimos una sabrosa lubina a la sal, acompañada de ensalada y patatas.


Y como siempre queda hueco para el dulce, optamos por el chocolate al horno con crema helada de canela y caramelo, una buena opción para terminar el menú.

Si bien se deja notar la mano de Berasategui, nos gusta este concepto de gastrobar informal donde el producto y la tradición están por encima de la técnica y que sirve para acercar al chef con más macarones de la Guía Michelin España a la gente.