lunes, 31 de julio de 2023

Disfrutar... y nada más (1 de 3)

Los reconocimientos nacionales e internacionales del restaurante Disfrutar son enormes: desde las dos estrellas en la Guía Michelin a los tres soles Repsol, pasando por el título de segundo mejor restaurantes del mundo de la prestigiosa --y caníbal, que dijo aquel-- lista 50 Best que implica el reconocimiento como Mejor Restaurante de Europa. Por tanto, la visita genera muchas expectativas y mucha ilusión... y el miedo a que "se caiga un mito". Pero la experiencia que hacen vivir los chefs Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateu Casañas a los comensales supera, con creces, cualquier idea previa.


El local es espectacular. A cargo de Despacho Contract y con la cerámica como hilo conductor, una aparente anarquía de paneles, colores, paredes y conductos vistos... te van llevando desde la entrada a la sala, dejando la cocina abierta a la derecha, donde la actividad es incesante: una suerte de tensa y cuasi silenciosa coreografía de un numeroso equipo que ultima las elaboraciones que próximamente degustaremos.

Hay un doble propuesta: Disfrutar Festival (menú compuesto por elaboraciones creadas principalmente durante la temporada actual) y Disfrutar Classic, nuestra opción, conformada por los platos que se han convertido en icónicos.

Comenzamos con el cóctel de bienvenida en forma de lengua helada de pasión con ron (2016). Una lengua muy etérea de fruta de la pasión y menta sobre una finísima oblea, un modo original de tomarse un cóctel, sin duda. Seguimos con lichi y rosas a la ginebra (2014), el segundo cóctel, muy aromático y fresco. Y terminamos con el tercer entrante: la remolacha que sale de la tierra (2014) y lo hace literalmente porque a la mesa llega un recipiente de tierra que cuando es agitado con enérgicos movimientos circulares hacen emerger los bocados de remolacha. Todo se acompaña de una copa de vodka/trufa de elaboración propia.


Los dos siguientes bocados tienen como protagonista el caviar. El primero es absolutamente sublime: pan chino relleno de caviar beluga y crema agria (2016). De exterior crujiente y sedoso interior, el mantou tiene un relleno cuyo sabor es potente y equilibrado al mismo tiempo. Le sigue un divertido juego para el que nos cuentan una historia y nos dan una lupa para que veamos a un pequeño personaje que participa en el plato: burbujas sólidas de mantequilla ahumada con caviar (2020), un bocado donde la combinación de sabores vuelve a ser exquisita. De momento, los bocados tienen como denominador común de lo etéreo, la ligereza, la volatilidad... de las elaboraciones junto al equilibrio de los sabores. Los juegos de temperaturas, texturas y técnicas nos recuerdan los orígenes en elBulli de Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateu Casañas.

Maridaje: Extra Brut, Vincent Brochet. A.O.C. Champagne.


El siguiente pase lo componen dos súper clásicos de la cocina española, de sur a norte: el gazpacho y la gilda. Sándwich de gazpacho con guarnición olorosa de vinagre (2016) que, para un apasionado del gazpacho como yo, es delicia, sorpresa, diversión, deleite. Y la Gilda del Disfrutar con caballa marinada (2017), que se sirve sobre una fotografía de las gildas clásicas donostiarras.

Maridaje: Fino Saca de Primavera CXC 2022, Bodegas Tradición. D.O. Jerez. / Marko Loretxoa 2018. Oxer Bastegieta. Bizkaiko Txakolina.


Llega un bloque otoñal, donde el sabor de la tierra cobra protagonismo en las setas, la cebolla... el primero de los tres es una hoja de setas con mantequilla de boletus (2021). Presentado en un nido, la hoja es un crujiente que se elabora al microondas de consomé de setas y mantequilla infusionada con boletus. Es increíble cómo, de nuevo, en un bocado tan ligero y, aparentemente, sencillo, se condensa tanta intensidad. A continuación, la yema de huevo crujiente con gelatina caliente de setas (2014), que llega a la mesa conectado con el nido anterior, en esta ocasión, la gallina ha dejado el huevo que vamos a disfrutar. Y para terminar este bloque: sopa de cebolla con pan aireado de cebolla (2022) y esferificaciones de parmesano.

Maridaje: Biden 1999, Mii no Kotobuki. Fukuoka. 

lunes, 26 de junio de 2023

Una comida tradicional catalana en Petit Comité

Muchos son los restaurantes que esconden una historia familiar, una saga, un apellido... pero también los hay que tienen detrás una historia de amigos. Un recorrido histórico por la cocina de Petit Comité nos lleva del primer Fermí Puig al actual Carles Caig pasando por Nandu Jubany. ¿Hay mejores embajadores del recetario tradicional catalán? Pocos serán. Y este poso va quedando en este elegante restaurante del centro de Barcelona.


La carta es un muestrario de las recetas tradicionales catalanas según temporada con producto de cercanía. La pasión por la gastronomía catalana se percibe y se transmite desde la cocina al comensal gracias a la gran labor de todo el personal de sala.

Siendo sinceros, nos fue muy difícil elegir porque queríamos probarlo todo. Optamos por compartir buñuelos de bacalao, croquetas de pollo "rostit" y un par de anchoas XL de la Escala.


Por supuesto, no podría faltar la estrella de la casa: el canelón Caig con crema de trufa. Sabor, intensidad, aroma.

Del mar, elegimos unos calamarcitos de playa con alcachofas, que nos sorprendieron mucho, sobre todo, acostumbrados como estamos en el sur a comer los calamaritos de otro modo.


No podíamos cerrar sin otro clásico: la crema catalana, a la manera de la casa. Mantiene la esencia aunque versionada: textura de espuma y toques cítricos en el interior.



miércoles, 14 de junio de 2023

Brasas más producto: Horma Ondo

La historia del asador Horma Ondo es una historia de amor, el amor a la tierra, el amor a las brasas y el amor de la familia, la de Mikel Bustinza y su mujer Jayne Hardcastle, una inglesa criada en Ibiza que está a los mandos de la cocina juntos a su hijo Jon, mientras que su hija Olatz dirige la sumillería y se encarga junto a su padre de la sala.


No hay magia, solo un producto de enorme calidad y de proximidad y un control absoluto del fuego en una parrilla de cinco metros, que les ha hecho ser uno de los asadores de referencia. Situado a escasos 15 minutos de Bilbao, en Larrabetxu, en una imponente casería desde el que se disfruta de unas preciosas vistas al Valle de Asúa, es poseedor de un sol Repsol, un reconocimiento a la sencillez y la calidad.


De aperitivo, qué mejor que un caldo y patata brava y de entrantes unos hongos "Boletus Pinícola" a la brasa con salsa Perigord y unas deliciosas croquetas de jamón ibérico a la brasa.


Seguimos con unos espárragos naturales de Navarra con crema de leche de almendra, un bocado muy fino y muy elegante.


Y un sublime huevo de caserío escalfado con puré de patatas braseado, pimientos rojos asados a la leña de haya y aceite de trufa blanca, lleno de sabor y untuosidad.


Como principal, solomillo de ganado mayor a la brasa, acompañado por una ensalada de lechuga y cebolla.


Los postres también merecen una mención: tanto la torrija a la brasa con helado de almendra como la cuajada de leche de oveja natural como la alternativa a que nos dieron para un comensal con intolerancia a la lactosa: naranja a la brasa con sorbete de mango.