martes, 19 de enero de 2016

La Deriva, calidad en el Soho

Rodeado casi equidistantemente de las obras de Roa, D*Face, Obey y Dal East, entre otros, La Deriva es el lugar de referencia del incipiente Soho Málaga, y uno de los espacios más interesantes de un panorama gastronómico malagueño que no para de crecer en calidad.


El local tiene una decoración muy acogedora, con dos salones, donde las mesas desnudas conviven con sofás y sillones vintage, paredes de ladrillo visto (que tal vez esperan la intervención de algunos de los artistas urbanos que han hecho suyo este distrito del centro) y un original techo de estalactitas de madera que hipnotiza, de algún modo, y da calidez al restaurante.

Desde hace unos meses Carlos Caballero, tras su paso por La Rebaná, por José Carlos García y por el concurso de televisión Top Chef, se ha puesto al frente de las cocinas.


Nos gustó la carta, equilibrada en la variedad y cantidad de las propuestas. Para nuestra cena optamos principalmente por productos del mar y disfrutamos de platos bien elaborados, bien presentados y ricos en una inmejorable compañía, que es de lo que se trata, ¿no?

Comenzamos con una ensalada de tomates, ventresca de atún y rúcula. Nos encantó el detalle de dejar la opción del aliño del vinagre al comensal, con una pequeña pipeta para echarlo (con precisión de científico) al gusto.

[Tomate, ventresca de atún y rúcula]

Continuamos con un ceviche (o cebiche) de pulpo. Exquisito, tanto el punto del pulpo como el aliño... aunque yo le habría metido más potencia al cilantro. Simple cuestión de gustos.

[Ceviche de pulpo]

Continuamos con unas vieiras con salsa de cebolla. La textura de la vieira excelente, la salsa de cebolla cremosa. Muy agradable. Y seguimos con huevos rotos con trufa. Igual que en el caso del ceviche, eché en falta más sabor a trufa, que no se notaba mucho.

[Vieiras con salsa de cebolla]
[Huevos rotos con trufa]

Rematamos con un espectacular atún rojo con crema de coliflor, naranja y vinagreta. El punto del atún, la suavidad de la crema, el aporte de la naranja en pequeños trozos hacen que sea un plato redondo. Iba acompañado de unas algas rehogadas muy sabrosas también.

[Atún rojo con crema de coliflor, naranja y vinagreta]

Acompañamos la comida con un vino de la tierra, un tinto de Ronda, el Chinchilla Doble Doce y, como éramos cuatro personas, optamos por probar los cuatro postres de la carta: el primero --Muchos chocolates-- era una fiesta de chocolate en cinco texturas (brownie, virutas, tierra, helado y crema de chocolate negro, blanco y con leche; la piña colada proponía un cóctel deconstruido a base de gelatina y cremas; un strudel de manzana bastante más fino y menos pesado que el tradicional centroeuropeo; y helado de cereza con corazón de chocolate, que recordaba a un tiempo a los panets de Rocambolesc, el Mon Chéri de Ferrero y el chupa-chups Kojak o los caramelos Pikotas.

[Muchos chocolates]
[Piña colada]
[Strudel de manzana]
[Helado de cereza con corazón de chocolate]

Además, tuve ocasión de encontrarme con un buen amigo que había venido de Cádiz y había hecho esta excelente elección para cenar. Una noche redonda.

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